Miércoles, 28 de Octubre 2026

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¿Ya revivió la economía mexicana?

Por: Israel Macías López

¿Ya revivió la economía mexicana?

¿Ya revivió la economía mexicana?

La cifra sorprendió a casi todos: el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) que publica el INEGI creció 3.5% anual en agosto y 0.6% frente a julio, su segundo mes consecutivo de alza y la tasa anual más alta desde septiembre de 2023. Hace una semana, la Encuesta Citi todavía anticipaba un crecimiento de 1.4% para todo 2026; Banorte ya lo llevó a 1.9% y Banamex, a 2.0%. La pregunta es inevitable después de más de dos años de estancamiento: ¿revivió la economía mexicana o solo es un espejismo?

Empecemos. El dato es con cifras desestacionalizadas; en cifras originales, el avance anual fue de 3.3%, y el acumulado enero-agosto, de 1.7%. Es verdad que la base de comparación ayudó: el índice del IGAE promedió cerca de 105 puntos durante 2025. Pero el nivel de actividad también subió: de 105.9 puntos en diciembre de 2025 a 108.4 en agosto, un avance de 2.4% en ocho meses. Dos terceras partes del 3.5% se construyeron en lo que va de 2026. Lo mismo muestra el PIB: entre el cuarto trimestre de 2023 y el primero de 2026 acumuló apenas 1.6% en nueve trimestres, y el segundo trimestre, con 1.4% trimestral, su mejor avance desde 2022, rompió ese techo. El quiebre aparece en abril, cuando el IGAE saltó 1.5% mensual, más que en mayo.

¿Y el Mundial? Explica mucho menos de lo que parece. El torneo se jugó del 11 de junio al 19 de julio, y las actividades terciarias, comercio y servicios, sí dieron un salto de 1.2% mensual en julio. Pero en agosto, ya sin torneo, el IGAE siguió creciendo (0.6%), mientras que el consumo privado de julio, con el Mundial en curso, no registró variación (0.0%). El impulso de agosto vino de otro lado.

Vino, en buena medida, del exterior. Las exportaciones crecieron 40.4% anual en agosto, hasta 78,010 millones de dólares; las manufactureras, 42.6%, y los equipos eléctricos y electrónicos, 122.3%. En el acumulado, el avance de 29.3% es el mayor para un periodo equivalente desde 2010. El comercio al por mayor creció 12.2%, y no es casualidad: coincide con la demanda estadounidense de equipo de cómputo para infraestructura de inteligencia artificial.

El problema es cuánto de ese boom se queda en México. Cerca de 80.4% de las importaciones del periodo son bienes intermedios, y el superávit comercial acumulado, de 9,860 millones de dólares, equivale a menos de 2% de lo exportado. En otras palabras: casi todo lo que se exporta se importó antes. El ensamble de equipo de cómputo genera actividad y empleo, pero con componentes que vienen de fuera, de modo que el valor agregado nacional no crece al ritmo de las exportaciones. Mientras tanto, las exportaciones automotrices retroceden.

Si el mercado interno estuviera detrás del repunte, el resto de los indicadores lo reflejaría. No lo hace. La construcción creció cerca de 8% anual, con apoyo de la inversión pública, pero se estancó en agosto frente a julio. El comercio minorista avanzó apenas 2.4%, casi diez puntos por debajo del mayoreo, y los servicios de alojamiento y alimentos cayeron 3.1%. En el empleo, la encuesta del INEGI registró 60 millones de ocupados en septiembre, 267 mil menos que un año antes, y la tasa de participación bajó de 59.6% a 58.5%. El IMSS reporta un mejor panorama, con 1.6% más puestos formales, pero entre enero y septiembre se crearon 410,200 empleos, la cifra más baja para ese periodo desde 2020, si se omite 2025. Es una economía de varias velocidades, no un renacimiento generalizado.

Tampoco hay garantía de que el impulso dure. El crecimiento mensual pasó de 0.8% en julio a 0.6% en agosto, y la estimación oportuna para septiembre apunta a apenas 0.1%. Además, en el cuarto trimestre de 2025 la economía repuntó, por lo que la comparación anual será más exigente. Y todo depende, en buena parte, de que la demanda estadounidense de hardware tecnológico no se enfríe. El INEGI publicará este viernes la estimación oportuna del PIB del tercer trimestre; ahí se verá la magnitud real del repunte.

Mi lectura: no hay un truco ni es un espejismo. El rebote económico de los últimos meses es real, pero concentrado: lo empuja un sector exportador con poco contenido nacional y una obra pública que todavía no jala a la inversión privada. Que la economía haya dejado de estancarse es una buena noticia; que haya revivido por completo, es una conclusión prematura.

Una economía revive cuando el empleo formal crece, el salario real sube y el consumo se sostiene con ingresos y no con tarjetas de crédito.

Israel Macías López. Economista, profesor en la Universidad Panamericana en Guadalajara.

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