Sábado, 06 de Junio 2026

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Soberanía de fantasmas, políticos que sudan agua bendita

Por: Erika Loyo Beristán

Soberanía de fantasmas, políticos que sudan agua bendita

Soberanía de fantasmas, políticos que sudan agua bendita

Si la última semana de acontecimientos políticos de este país no hubiera sido tan desconcertadora e indignante, sería sin duda humorística. Mucho se habla del tono discursivo de la Presidenta Sheinbaum con relación a su evento conmemorativo de los dos años de su triunfo, al margen de ello, de nueva cuenta y como desde hace meses, la Presidenta llamó al no injerencismo y a defender la soberanía; el problema es que esos llamados ya parecen una suerte de complicidad más que una defensa del país ante la probable intromisión extranjera.

En las últimas semanas, cada llamado de la Presidenta a defender la soberanía parece una suerte de arropaje de la impunidad. No sé si Sheinbaum se dé cuenta, pero su discurso ya sufre de un profundo desgaste dado que no ha podido separar la soberanía de la responsabilidad legal. La narrativa del “masiosare, extraño enemigo” poco a poco se vacía. El dilema real desde donde nos están colocando, es soberanía versus justicia, patria versus narco, injerencistas versus entreguistas; ¿y de qué lado debemos estar? La soberanía se ha vuelto un pretexto para proteger a la política no a los ciudadanos, menos al territorio.

Algo que sí hizo el discurso de defensa de la soberanía, fue reaparecer a los fantasmas ex Presidentes del PAN quienes, al arropar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, organizaron un mitin con discursos vergonzosos que terminaron recordándonos porqué estamos hoy atravesando una de las más profundas crisis de seguridad y narcotráfico. Una burla para el país, que Felipe Calderón haga un llamado a combatir la delincuencia organizada y la narco política, cuando a él le debemos gran parte de las tragedias emblemáticas de este país con su llamada guerra contra el narco.

Hoy sabemos, por una nota de un medio norteamericano, que los gobernadores Alfonso Durazo y Américo Villarreal podrían haber perdido sus visas americanas y que tendrían una suerte de permiso especial para entrar a la nación norteamericana, cosa que negaron mediante videos y ruedas de prensa, desde donde Durazo se auto describió tan puro que “casi sudo agua bendita”. Si algún día comprendí y signifiqué el concepto de la soberanía, jamás imaginé que hoy estuviera enmarcado en la fe, es esa cosa de pensar que la defensa de la clase política atraviesa por medir su supuesta pureza.

Si todo esto no fuera una tragedia para el país, daría risa. De risa que los políticos mexicanos hoy se visibilicen y se construyan para ocupar el lugar simbólico de las víctimas en este país, o que la oposición, específicamente el PAN, haya echado mano de sus expresidentes cuyas manos están llenas de sangre. Irrisorio que Andrés López Beltrán decida salirse del comité ejecutivo de Morena para buscar una candidatura a una diputación en Tabasco y que se considere tan popular como para conseguir un voto por sí mismo para obtener el ansiado fuero. De risa que su padre, el ex presidente López Obrador, publique una carta de cinco páginas anhelando al Trump de antes, ese que le tocó en su sexenio, el que nos amenazaba con construir muros y el que ordenó la toma del capitolio.

Esta es una época distinta, la del prefijo “narco” para calificar la persecución de todo y de todos quienes hacen política y en la que todos perdemos, menos ellos que se protegen entre sí mismos. México vive una real convivencia entre criminales y políticos, la gobernanza y la economía criminal en México es cotidiana.

Morena se protege a sí mismo y a los suyos a costa de todo y de nosotros, mientras la oposición da lástima y también risa, porque fue Morena quien revivió a la derecha mexicana mientras el PRI nada de muertito.

Si confiamos en que la política, las y los políticos mexicanos “suden agua bendita” como símbolo de pureza, podemos estar condenados a seguir décadas en esta espiral sin fin desde donde no tenemos paz, no conocemos la justicia y seguimos apostando a nuestra sobrevivencia colectiva. Más que ridícula, la política mexicana y su gobernanza criminal se ha vuelto patética. Lo único que nos vuelve resilientes ante ella, son los memes, lo único que nos da risa, es nuestra propia tragedia.

erika.loyo@udg.mx

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