El segundo año de Gobierno de Claudia Sheinbaum, que cumplirá el próximo primero de octubre, estuvo marcado por la tensión con Estados Unidos, que tuvo uno de sus momentos más álgidos hace poco más de cuatro meses cuando Washington le pidió al Gobierno mexicano entregar al entonces gobernador en funciones de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a nueve funcionarios y ex funcionarios de aquella entidad. Estados Unidos se convirtió así en un fuerte y casi único contrapeso al Gobierno de la 4T.Por eso es muy probable que en el mensaje político que dará hoy por la entrega de su Segundo Informe de Gobierno, reitere su narrativa de defensa de la soberanía nacional, que asumió como su estrategia para enfrentar los constantes reclamos del Gobierno de Donald Trump, de que el Gobierno de Sheinbaum teme a los cárteles de la delincuencia organizada y muchas autoridades, como acusan a Rocha Moya y compañía, están coludidos y protegen a las mafias.Seguramente también incorporará el componente del rechazo a la injerencia política que se pretende desde Estados Unidos. Este elemento que añadió a su discurso con el que buscó justificar y defender a Andrés Manuel López Beltrán, hijo de su antecesor y mentor político Andrés Manuel López Obrador, cuando le retiraron la visa y en respuesta escribió una larga carta para reprocharle a Trump esa decisión.Pese al golpe de autoridad dado la semana antepasada cuando su postura implícita de rechazo al regreso de Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa provocó que durara apenas unas horas de nuevo en el cargo, la Presidenta llega con el cuestionamiento de no ir hasta las últimas consecuencias al no enjuiciar las corruptelas de funcionarios de este y otros casos como el huachicol fiscal, manteniendo la impunidad para no poner en riesgo la unidad del movimiento político de la 4T. La lectura es también que no va más allá en el combate a la corrupción, para no enfrentarse con el fundador y líder moral de Morena, el ex presidente López Obrador.Desde luego Sheinbaum, quien mantiene altos niveles de aprobación en las encuestas, destacará hoy los indicadores favorables con los que llega en materia de empleos, salario mínimo que ha tenido un incremento del 154% desde el 2018, inversión extranjera, la fortaleza del peso y los programas sociales que llegan a 32 millones de familias. Aunque todo esto contraste con el crecimiento de la informalidad y el estancamiento de la economía, que no llega siquiera al uno por ciento anual.Mención aparte tendrá la reducción en el número de homicidios en más del 50% en promedio en lo que va de su administración, con lo que presume que su estrategia de seguridad está dando resultado, pese a las descalificaciones recurrentes del gobierno de Trump.Así, pues, sorprendería que la Presidenta se salga de este tono en su autobalance de hoy.