Viernes, 29 de Mayo 2026

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La CNTE, primero y 10

Por: Raymundo Riva Palacio

La CNTE, primero y 10

La CNTE, primero y 10

Los 14 días que faltan para la inauguración de la Copa del Mundo en la Ciudad de México serán una carrera de dos fuerzas, aliadas durante años, que hoy están enfrentadas: por un lado, el Gobierno obradorista, que construyó su legitimidad sobre la protesta social, y por el otro, el movimiento que convirtió en un interlocutor privilegiado, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, que está utilizando las mismas herramientas de presión que antes, desde la oposición, justificaban, para extorsionarlo.

Por décadas, la CNTE ha perfeccionado la movilización callejera, el control territorial y el desgaste político para lograr sus objetivos: dinero, plazas e impunidad. Cada año, a partir del 15 de mayo, inician sus movilizaciones, que tienen en sus derechos sindicales una mera fachada. Sus confrontaciones con el Gobierno en turno no han sido nunca laborales, sino políticas. En esta ocasión, utilizaron el Día del Maestro para cumplir la amenaza que lanzaron en diciembre. Si no cumple el gobierno con sus demandas, sabotearán el Mundial.

La CNTE quiere que la Presidenta Claudia Sheinbaum cumpla su promesa de campaña de derogar la Ley del ISSSTE de 2007 y cancele la reforma educativa de 2019. El Gobierno estaba de su lado cuando era oposición, pero ahora, en la cabina desde donde se maneja el país, han visto que la ley no era un capricho del presidente Felipe Calderón sino una necesidad financiera, y que seguir desmontando la reforma educativa del presidente Enrique Peña Nieto, no era conveniente, salvo para la disidencia magisterial.

El Mundial les dio un nuevo contexto de presión, y la posibilidad de poner un ultimátum sin necesidad de declararlo. La patada inicial del torneo es la fecha máxima para que se arreglen. Los maestros de la CNTE han aprovechado el momento para incluir más de 70 demandas adicionales.

En el fondo, lo que quieren, dejándoselo saber a las autoridades, son mil millones de pesos para la CNTE, más de 800 plazas nuevas y cuatro diputaciones federales. El Gobierno no ha accedido a las demandas reales que les han presentado, y están entrampados en la negociación.

La CNTE fue un instrumento de Andrés Manuel López Obrador, en su estrategia de descrédito de Peña Nieto, y como pago les dio un trato privilegiado y concesiones, que nunca fueron las que esperaban. El talento de López Obrador en la persuasión, sin embargo, los contuvo. La estrategia de protesta de la CNTE para alcanzar sus objetivos —paralizar ciudades, presionar en embajadas, empresas multinacionales y medios, cerrar carreteras, secuestrar casetas, bloquear aeropuertos, tomar el Zócalo—, que es su mecanismo de presión permanente, se apagó durante su sexenio.

Pero con Sheinbaum, todo se reactivó: movilizaciones —la policía de la Ciudad de México impidió que instalaran su plantón en el Zócalo, utilizando un método que cuando eran oposición denunciaban como “represión”—, amenazas de un paro nacional indefinido, desestabilización de Oaxaca capital, intentos de cierres de los aeropuertos y amagos a llevar sus protestas a sus acostumbradas víctimas, con la advertencia explícita que “si no hay solución, no rueda el balón”. A una semana de que empiece a llegar la prensa extranjera que cubrirá la inauguración y el Mundial en México, la CNTE puede ejercer sin moverse, una presión adicional y más dañina.

Las potenciales imágenes de violencia, gases lacrimógenos en las calles y actos de fuerza para controlar a maestros —en el mundo no entienden de los matices entre el sindicato y la coordinadora magisterial—, es lo que menos desearía el Gobierno de Sheinbaum, que ha visto el Mundial como una vitrina para mostrar que México vive en estabilidad y armonía, subrayando sin decirlo, que la violencia que domina sus noticieros y periódicos, está reducida a unas cuantas regiones del país. La CNTE juega con este escenario, conocedora desde hace tiempo que los Gobiernos negocian más rápido cuando están contra la pared.

Su estrategia es vieja. En 2016, en este mismo espacio, publiqué una columna cuyo título repito hoy, utilizando la metáfora del futbol americano. Siempre juegan al primero y diez. En las negociaciones de la disidencia magisterial no hay avances de una yarda, ni retrocesos. Siempre que tienen el balón, los maestros avanzan diez yardas para tener cuatro oportunidades más para volver a tener esa posición de campo —como sucede en el juego—, recorrer en automático la distancia y lograr otras diez yardas. Ellos nunca pierden. Quienes pierden son el Gobierno y los mexicanos.

No lo hicieron con López Obrador, pero no han tenido la misma consideración con Sheinbaum. El año pasado llegaron a lo que nunca se atrevieron con presidentes del PRI o del PAN, secuestrarla, manteniendo sitiado Palacio Nacional. Sheinbaum se equivocó al pensar que las turbulencias que vivieron los gobiernos anteriores a López Obrador, no las sufriría su Gobierno, y cuando se dio cuenta que no sería así, fue muy tarde para neutralizarlas.

Sheinbaum buscó desactivar el conflicto con un aumento salarial del 10% a los maestros, que la CNTE rechazó. Argumentó que quería el 100%, aunque era un pretexto. El centro de su disputa nunca ha sido el salario, sino el control político de las plazas —que utilizan como un sistema de premio y castigo contra sus sindicalizados y como chantaje para las movilizaciones—, las pensiones y la capacidad de conservar un poder paralelo dentro del sistema educativo, como en Oaxaca.

La presión que está enfrentando es consecuencia de meses de abandono de la CNTE por parte de las autoridades educativas, lo que detonó su movilización en diciembre. Las amenazas de sabotaje al Mundial despertaron la preocupación en el gobierno, y se evaluó el conflicto como un problema de seguridad nacional, por lo devastador que es para la imagen y confiabilidad del régimen. La CNTE está exhibiendo ante el mundo la fragilidad del Gobierno mexicano para controlar su propia capital.

El Gobierno quería que el Mundial fuera la vitrina de la transformación; la CNTE lo está convirtiendo en la vitrina de la debilidad. Las autoridades saben que con dinero y prebendas arreglarían todo, y existe un acuerdo en principio sobre plazas y diputaciones, pero no sobre el dinero, porque no hay. Pero de alguna bolsa sacarán recursos, porque acciones de fuerza para desactivar la desestabilización que pretende la CNTE no habrá, y que una extorsión le manche la imagen es, incluso para el obradorismo, inaceptable.

rrivapalacio2024@gmail.com

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