Sábado, 28 de Marzo 2026

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

¿Quién decide en el beisbol mexicano... y con qué criterios?

Por: Salvador Cosío Gaona

¿Quién decide en el beisbol mexicano... y con qué criterios?

¿Quién decide en el beisbol mexicano... y con qué criterios?

El resultado de México en el Clásico Mundial de Beisbol 2026 obliga a mirar más allá del diamante. No alcanza con revisar jugadas, errores o momentos clave; la verdadera pregunta está en otro nivel, en ese espacio donde se toman decisiones que terminan definiendo el destino de un equipo antes de que se cante el playball. ¿Quién arma realmente la selección mexicana y bajo qué lógica lo hace?

Porque lo ocurrido no fue solo un problema de ejecución, fue un problema de origen. México llegó con un roster que ya mostraba señales de desequilibrio, particularmente en el pitcheo. Y cuando una debilidad es evidente desde antes del primer lanzamiento, lo que falla no es el desempeño, es la construcción.

Armar una selección no es un acto improvisado ni una suma de nombres atractivos. Es un proceso complejo que exige coordinación entre federación, cuerpo técnico, gestión con jugadores, relaciones con organizaciones y, sobre todo, criterios definidos. Ahí es donde el análisis se vuelve incómodo, porque obliga a cuestionar si en realidad existe un modelo o si todo se resuelve sobre la marcha.

En el beisbol internacional moderno, los equipos que compiten no solo convocan talento, construyen estructuras. No basta con reunir figuras, hay que ensamblarlas con sentido. Y la evidencia indica que México no logró hacerlo. Surge entonces la primera duda: ¿se eligió a los mejores disponibles o a los que pudieron venir? ¿se privilegió el equilibrio del roster o el peso de los nombres? ¿se pensó en escenarios de juego o en impacto mediático?

En torneos cortos, la lógica es distinta. No gana el que más talento acumula, sino el que mejor entiende la dinámica de competencia. Eso implica tomar decisiones incómodas, dejar fuera jugadores importantes, priorizar roles específicos, fortalecer el bullpen incluso por encima del lucimiento ofensivo. Nada de eso pareció ser prioridad.

Luego viene la gestión, un aspecto que suele pasar desapercibido pero que define buena parte del resultado. Un roster competitivo no se arma en el anuncio oficial, se construye con meses de anticipación. Ahí se negocia, se convence, se prevén ausencias y se buscan soluciones. Si México llegó con carencias evidentes en el pitcheo, la pregunta es inevitable: ¿faltó gestión o faltó capacidad de gestión? No es lo mismo, pero en ambos casos el resultado es el mismo.

El papel del cuerpo técnico también entra en el análisis. ¿Cuánto decide realmente el manager? ¿Tiene margen para construir o solo administra lo que recibe? Benjamín Gil es una figura con experiencia y liderazgo, pero el contexto obliga a preguntarse si trabajó con libertad o con un equipo condicionado desde su origen. Si el problema viene desde la estructura, la responsabilidad no termina en el dugout. Pero si hubo margen de decisión, entonces la evaluación cambia de manera importante.

Y es precisamente en la estructura donde está el fondo del asunto. ¿Existe un modelo claro para la selección mexicana? ¿Hay continuidad en la integración de equipos o cada torneo es un borrón y cuenta nueva? Mientras otras potencias desarrollan procesos, definen estilos y construyen profundidad, México parece operar desde la coyuntura. Y en el beisbol actual, eso significa empezar perdiendo.

El análisis deja entonces de ser deportivo para convertirse en institucional. No se trata solo de quién jugó, sino de quién decidió que jugara y por qué. Si el pitcheo era débil, alguien lo sabía. Si el roster estaba desbalanceado, alguien lo permitió. Si el equipo no tenía una estructura clara, alguien optó por ello.

México no carece de talento, nunca ha sido ese el problema. La diferencia está en cómo se organiza ese talento y en la calidad de las decisiones que lo rodean. El beisbol internacional ya marcó el camino: no basta con competir ni con reunir nombres, hay que construir equipos y sostenerlos en el tiempo.

Hoy, México está frente a un punto de inflexión. Puede definir con claridad quién toma las decisiones y bajo qué criterios, o puede seguir dependiendo de la disponibilidad, la improvisación y el azar. Porque al final, la pregunta no es si hay jugadores capaces de competir al más alto nivel. La verdadera duda es si existe una estructura capaz de tomar las decisiones correctas cuando más importa.

bambinazos61@gmail.com

@salvadorcosio1

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones