Este lunes al caer la noche, una declaración pública de Donald Trump se hizo viral: se burló de la presidenta Claudia Sheinbaum de manera totalmente infantil, pero también comentó fugazmente, como quien suelta una amenaza junto con la burla, que al hablar con un grupo de asesores, les dijo “vamos a detener todos los negocios que vayan a Méjijo”. En principio, parece otra de sus declaraciones destinada a su tribuna de fieles admiradores, pero horas después el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, hizo una revelación que se había guardado con cuidado: sí, es posible que se apliquen aranceles a México en los primeros días de agosto.El asunto tiene su contenido técnico y lo explicó el secretario Ebrard al asistir a la ceremonia de conmemoración del Día Nacional del Tequila, una industria que se ha convertido en un baluarte nacional en los últimos años, al conseguir 4 mil 152 millones de dólares en exportación a Estados Unidos sólo en 2024.¿Y qué ocurrió? ¿Por qué repentinamente, con un fin de semana de distancia, pasamos de celebrar que todo sigue igual en materia de aranceles a se preparan aranceles a México?Según el funcionario, el gobierno de Trump pretende modificar las reglas de origen en el T-MEC y ahora discutirán el concepto “seguridad económica” para aplicar aranceles a los productos mexicanos por “sobrecapacidad de producción”. Un verdadero revoltijo, pero ¿le pueden decir que no al gobierno de Estados Unidos?El secretario Ebrard subrayó que este concepto, apenas se contemplaba en el tratado anterior y su alcance todavía no se ha definido.Ahí está, para quienes se habían sorprendido de que le aplicaran a Canadá aranceles de 50% apenas al día siguiente de haber invitado a Mark Carney a la final del Mundial de Futbol en Nueva York, la palanca de presión para México.Definitivamente, no podían ser gratuitos los retos de la presidenta Sheinbaum al gobierno estadounidense y su reiterada defensa de “la soberanía” para defender la causa del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, quien sigue protegido y tranquilo en Sinaloa mientras la exigencia de extradición para enjuiciarlo sigue en pausa, a la espera de que se demuestre que no hay pruebas para acusarlo, igual que al expresidente de Culiacán (también con licencia), Juan de Dios Gámez, y otros excolaboradores del gobierno sinaloense.La tensión que ejerce el gobierno estadounidense a través de sus agencias gubernamentales, sus enviados a Palacio Nacional y las declaraciones que parecen sólo burlas pasajeras, no está disminuyendo, sino que aumentará irremediablemente.Mientras más se empeña la administración federal y no cede la presidenta, aumentarán las herramientas de presión sobre nuestro mejor escenario con Estados Unidos, el T-MEC.No basta que la hayan invitado al palco más vigilado del mundo en la final del Mundial de Futbol. Ahora habrá qué esperar cuál es la respuesta de la presidenta Sheinbaum, cómo reaccionará a la burla… y a los aranceles que están en preparación.