Colt Gray no jaló el gatillo, pero le compró el arma a su hijo menor de edad. Y el joven, con el rifle semiautomático que le regaló su papá una Navidad, asesinó a cuatro personas e hirió a nueve más en la secundaria donde estudiaba, en Georgia, Estados Unidos. Por considerar que fue corresponsable del ataque, el padre de familia fue condenado este jueves a 15 años de prisión.“Está claro que usted fracasó como padre”, lamentó el juez Nicholas Primm, al declararlo culpable de homicidio involuntario y crueldad contra menores.“Es importante que usted no tuviera conocimiento real de que Colt iba a la escuela para hacer eso. Es importante que usted no haya cometido el delito de manera intencional. Es importante que usted no haya planeado un ataque. Es importante que usted no haya tenido la intención de lastimar a nadie”, le dijo el juez sin descartar la responsabilidad por negligencia parental.El 4 de septiembre de 2024, Colt -entonces de 14 años- ingresó a la escuela y comenzó una masacre: mató a dos estudiantes y dos profesores e hirió a otras personas. Este lunes el mismo juez condenó al menor a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Tres días después sentenció al padre.El tribunal consideró que la tragedia podría haberse evitado. Y que la responsabilidad de Colt era por regalarle un arma a su hijo, sin supervisar ni cuidar su uso, cuando el joven tenía conductas que alertaban posibles problemas de salud mental y emocional (y que tampoco fueron atendidos por profesionales).La responsabilidad parental no solo consiste en proteger a los hijos e hijas de la violencia, también implica evitar que se conviertan en victimarios. Tener un arma en casa o en cualquier otro espacio obliga a almacenarla de forma segura y restringir su acceso; es una medida de prevención básica. La negligencia de los adultos también produce víctimas.En México es imposible castigar penalmente a un padre por los crímenes de un hijo (y mucho menos sentenciar a un adolescente a cadena perpetua). Son temas tabúes o poco debatidos. Pero en Estados Unidos no es la primera vez que se les condena por las muertes causadas por sus hijos. En noviembre de 2021, Ethan Crumbley -que tenía 15 años- asesinó a cuatro estudiantes e hirió a siete personas en la preparatoria Oxford, Michigan, con un arma que le regalaron sus padres. El joven fue sentenciado a cadena perpetua, y sus padres condenados en 2024 a más de 10 años de prisión por homicidio involuntario.¿Hasta dónde son responsables los padres de lo que hacen sus hijos? La negligencia en la atención y cuidados también es una forma de apretar el gatillo.