Esta semana, el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) denunció, en un informe presentado ante la Asamblea General, que existen indicios bien fundados de que en México se cometen desapariciones forzadas que podrían constituir crímenes de lesa humanidad, es decir, actos cometidos como parte de un ataque generalizado o sistemático contra la población civil, de conformidad con una política de Estado o de una organización.Juan Pablo Albán Alencastro, presidente del CED, estableció, con base en datos del Estado mexicano, organizaciones civiles y familiares de las víctimas, que el crimen organizado comete desapariciones forzadas, en muchas ocasiones con la participación de autoridades municipales. También dijo que “hay que felicitar” a México por la localización de 16 mil personas reportadas como desaparecidas, aunque criticó la falta de seguimiento para conocer la situación de quienes presuntamente se reintegraron a la sociedad. Además, dejó constancia de que en nuestro país aún “quedan más de 120 mil por localizar”.Sin embargo, el hecho de que el tema se ventilara en un escaparate internacional “caló” hondo en Palacio Nacional, desde donde la Presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que los crímenes de lesa humanidad son cometidos por el Estado y se “salió por la tangente” al decir: “Entonces, pasaron de una crítica a una felicitación”.Las acusaciones contra México por crímenes de esa naturaleza no son nuevas. El 6 de junio de 2016, la organización Open Society Justice Initiative (OSJI), en un informe titulado Atrocidades innegables: confrontando crímenes de lesa humanidad en México, establecía que “Las fuerzas federales y los cárteles de la droga han cometido numerosos asesinatos, desapariciones forzadas y torturas, dejando ver un comportamiento muy claro que permite concluir que no se trata de actos aislados ni al azar”.El 27 de marzo de 2025, la Presidenta Sheinbaum negó que en nuestro país hubiera crímenes de lesa humanidad después de los hallazgos realizados en el presunto campo de adiestramiento del Cártel Nueva Generación (CNG) en Teuchitlán, Jalisco, al señalar que “eso ya no existe en México”. Por otra parte, el pasado 4 de julio, después de conocer un informe previo del mismo Comité, que urgía a “prevenir, investigar, castigar y erradicar este crimen”, la mandataria volvió a negar su existencia en México y sostuvo que era falso que el país estuviera “rebasado” por la crisis de desapariciones, que supera los 130 mil casos.Este problema hace mucho “ruido” y, aunque se quiera disimular, como dice el refrán, “cuando el río suena, agua lleva”.Usted, ¿qué opina?