Domingo, 12 de Julio 2026

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

Localizando coincidencias

Por: Carlos Enrigue

Localizando coincidencias

Localizando coincidencias

La semana pasada les platicaba de cómo Juan López era un gran cervantista y eso dio lugar a que un amable lector, Juan M. Montes, me escribiera para comunicarme que en una placa que hay en Madrid está inscrito lo siguiente: “Aquí estuvo en el siglo XVI el estudio público de humanidades de la Villa de Madrid que regentaba el maestro Juan López de Hoyos y al que asistía como discípulo Miguel de Cervantes Saavedra”. Yo no sé si mi amigo Juan conocía ese hecho, pero resulta interesante.

Del mi

smo modo que resultaría interesante que aparecería mi foto que, dirá usted que estaba muy niño, sin embargo, puedo asegurarle que yo tengo un recuerdo de ese día no por de quién se tratara, sino porque Pedro Garfias hablaba muy cerrado y yo no le entendía nada y me quedó esa impresión. Parecerá raro una foto de un niño en una cantina, pero mi papá asistía frecuentemente, y a un parroquiano como él no le iban a negar que llevara a u

De alguna manera, como hemos crecido todos literariamente y, desde luego, hay niveles, ya que del grupo inicial los que creo que más han publicado, si no me equivoco, son Murià y Ricardo Yáñez y, con menos aparente publicidad, Claudio Jiménez tiene magníficas obras escritas, yo diría monumentales. La obra de este último, para mí, es la más informada en cuanto al origen del tequila, incluso es propietario de una de las fábricas más interesantes en el tiempo, ya que las tinajas están labradas en piedra viva y como tiene un agua maravillosa, su familia produce el Caballito Cerrero, que para mí es uno de los tequilas extraordinarios; aunque como no es afiliado al Consejo Regulador del Tequila, creo que no se puede llamar tequila, pero mi paladar y mi estómago no distinguen y para mí el Caballito Cerrero —tomado en dosis no menores de tres ni mayores de diez diarias— aprieta los dientes, estira la piel, te hace crecer el pelo, te fortalece la digestión y te prolonga la vida, si te conviene.

Son muy interesantes los talleres y el taller de Nandino lo fue, aunque a él no le gustaba la poesía que yo escribía, cuestión que hoy veo que tenía razón, pero producen muchas lecturas interesantes y debo reconocer, por ejemplo, que Jorge Jiménez Aguirre me enseñó a César Vallejo (al derecho), que desde entonces lo he leído y releído con verdadera pasión. También publicaron otros como Carlos Prospero, que es buen poeta, aunque sea tan perrucho, pero tiene textos que me han gustado mucho; también los de Jorge Souza. Igualmente Ricardo Castillo, que aunque no me tocó directamente departir en el taller, sí me tocó estar en alguna lectura junto a él, pero él sí es poeta y yo no.

@enrigue_zuloaga

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones