Más de dos millones de migrantes cruzaron en tres años el estado de Oaxaca. La región del Istmo se había vuelto el paraíso de Los Cromos, organización criminal dedicada sobre todo al tráfico de personas y ligada al violento Cártel Nueva Generación.El cierre de la frontera y el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos hicieron de la zona del Istmo un infierno.Los Cromos, liderados por Iván Sánchez Santiago, alias “El Cromo”, se entregaron al secuestro, el cobro de piso, la extorsión a comerciantes, el despojo de tierras y el narcomenudeo, en un intento por mantener sus ingresos. Con la protección del alcalde morenista Miguel Sánchez Altamirano, alias “Quetu”, convirtieron a Juchitán, bastión del tráfico de migrantes, en el municipio más violento del estado.Sánchez Altamirano ocupaba la alcaldía desde 2022. Había desviado más de 100 millones de pesos de fondos federales. Fuerzas federales lo capturaron el pasado 23 de septiembre. Lo acompañaba, en calidad de escolta, Carlos Alberto “N”, alias “La Parca”, quien en el mapa delictivo trazado por autoridades estatales aparece como subordinado de Iván Sánchez Santiago, “El Cromo”.Iván Sánchez Santiago fue la tercera persona que utilizó el alias de “El Comandante Cromo”. Su historial delictivo se remonta a sus padres, quienes controlaron durante años organizaciones de transportistas y mototaxistas, y fueron aprehendidos entre abril y junio de 2025.Al enterarse de la detención de sus padres, Sánchez Santiago ordenó incendiar negocios y unidades de transporte en Juchitán. A muchos les llamó la atención que, mientras la población se hundía en el terror, el entonces presidente municipal, “Quetu”, ni siquiera diera la cara.Hoy, el alcalde de Morena está acusado de facilitar, promover y encubrir las actividades de Los Cromos.Iván Sánchez Santiago, “El Comandante Cromo”, fue detenido en Guadalajara, Jalisco, el pasado 14 de octubre. Se le consideraba desde hacía años un objetivo prioritario. En 2024 cayó en prisión acusado de homicidio, pero fue liberado por falta de pruebas. Según los reportes oficiales, se le atribuyen decenas de muertes, torturas y mutilaciones. Los cuerpos aparecían junto a mensajes firmados por “La Empresa”, “Comandante Cromo”, “C. C.” o “La Plaza C. C.”.En la mayor parte de estos mensajes aparecía también la figura de un fantasma.Según las autoridades, la figura hace referencia al verdadero jefe de Los Cromos, Rafael de Jesús Álvarez Palma, alias “Fallo” o “El Fantasma”, de quien “El Cromo” era subordinado y con quien mantenía una disputa en los últimos meses. Esta confrontación explicaría el preocupante repunte de la violencia y los homicidios en la zona de Juchitán.Las autoridades consideraron que, tras la detención de “El Cromo” y la desarticulación de la estructura que daba protección institucional al grupo criminal -fue detenido el comisario de Seguridad Pública, Jonn Keny Moreno, mientras que el exsecretario municipal Mariano Rosado está prófugo-, la tranquilidad volvería a Juchitán.Lo que ocurrió fue una ola de asesinatos que la Secretaría de Seguridad estatal atribuye a reacomodos dentro del grupo criminal. A mediados de octubre se cometieron seis homicidios en solo 48 horas.Aunque en 11 meses han sido detenidos 256 integrantes de la estructura de Los Cromos, el infierno continúa y ha mostrado una nueva cara: el grupo criminal ha reclutado adolescentes, cuyas detenciones aumentaron 155% en los últimos meses.Diez días después de la caída de “El Cromo” se anunció la captura de “El Ácido”, un joven de solo 19 años al que ya se ha relacionado con cuatro asesinatos cometidos en la zona del Istmo.En días pasados fueron detenidas siete personas con armas largas y básculas grameras. Casi todas eran jóvenes y entre los detenidos había un menor de edad.Muchos de los responsables del deterioro del tejido social en la zona están muertos o han caído presos, pero, de la mano del Cártel Nueva Generación, continúa el reclutamiento forzado de jóvenes y adolescentes, así como el movimiento de células operativas en la región. A pesar del notable incremento en las detenciones, especialmente a partir de septiembre, la sombra de “El Fantasma” sigue cayendo sobre el Istmo.