En la economía global, tiene la misma relevancia atraer inversión y conectar mercados. Detrás de muchas empresas que operan en un país existe una red internacional de matrices y filiales que permite al capital cruzar fronteras y acceder a nuevas oportunidades. Comprender estas conexiones resulta esencial para identificar qué economías actúan como plataformas de expansión internacional. En esa geografía empresarial, España desempeña un papel protagonista y México ocupa una posición central.Este lunes hemos presentado en Madrid el estudio ‘El uso de trampolines en la inversión extranjera del mundo hacia América Latina: el papel de España’, elaborado por CEAPI en colaboración con el Instituto Complutense de Estudios Internacionales. A partir del análisis de más de 54 millones de microdatos empresariales, la investigación confirma una realidad significativa: España es la principal economía intermediaria de inversión extranjera hacia América Latina y México constituye el principal destino de las filiales latinoamericanas de las empresas que utilizan esa plataforma.El estudio identifica 26.784 matrices extranjeras que operan en América Latina y controlan cerca de 80 mil filiales, una media de 2.97 por matriz. España ocupa la segunda posición mundial -después de EEUU- por número de filiales que dependen directamente de matrices extranjeras, con 7.323 filiales, equivalentes al 11 % del total identificado. Se sitúa así por delante de todas las economías del G-7, salvo Estados Unidos, pese al menor tamaño de su economía.Pero la relevancia española va más allá de esa presencia empresarial directa. Porque España es, también, la primera economía intermediaria entre el mundo y Latinoamérica. El análisis identifica 889 trampolines directos de inversión extranjera hacia América Latina, el 14.4 % del total mundial, y 1.030 trampolines inmediatos, equivalentes al 16.7 %. España es, además, el principal trampolín directo en 11 de los 19 países latinoamericanos analizados. No solo atrae capital: facilita conexiones entre empresas, economías y mercados.México destaca especialmente en esta red. El estudio identifica 5.336 matrices extranjeras originarias de todo el mundo que operan en el país y controlan un total de 13.772 filiales en el país. Estas cifras representan el 19,9 % de las matrices y el 17.6 % de las filiales extranjeras identificadas en América Latina. México es, por tanto, uno de los grandes mercados de implantación empresarial internacional de la región.Pero, con relación a ese papel de España como plataforma global de inversión hacia Latinoamérica, hay un dato aún más revelador: México concentra el 25.5 % de las 1.081 filiales latinoamericanas controladas por las 744 empresas extranjeras que utilizan España como trampolín para invertir en la región. Es el principal destino de estas filiales, muy por delante de Brasil, con el 19.2 %; Colombia, con el 18.8 %; y Chile, con el 17.3 %. En conjunto, los cuatro mercados reúnen el 80.8 % del total.Por tanto, una de cada cuatro filiales de las matrices que utilizan España como plataforma de inversión en Latinoamérica se radica en México. Este dato sitúa al país en el centro de una conexión empresarial que trasciende la relación bilateral y relaciona a ambos países —España y México— con las principales economías del mundo.Estos resultados complementan nuestro anterior estudio sobre España como trampolín de las inversiones latinoamericanas en el mundo. Ambos informes permiten observar las dos direcciones de una misma relación: cómo las empresas de América Latina se internacionalizan a través de España y cómo compañías de terceros países utilizan España para llegar a nuestros mercados, en el que México aparecía como la economía latinoamericana que más usa España como trampolín para expandirse a otros países.Para México, comprender estas redes significa reconocer oportunidades de inversión, cooperación e internacionalización. En un contexto de transformación de las cadenas globales de valor, conocer cómo se estructuran las relaciones empresariales puede contribuir a identificar nuevos socios y fortalecer la participación del país en la economía internacional.La oportunidad consiste en transformar estas conexiones en más inversión, más cooperación y más crecimiento compartido. Porque, en la economía global, no basta con estar presente en los mercados: hay que estar conectado. Y España y México tienen mucho que aportar a esa conexión.AS