Hay situaciones que nos duelen cuando vemos el deterioro de un ser querido, particularmente cuando empieza a olvidar nuestra voz, nuestros nombres y nuestros rostros. Frente a una enfermedad así, cualquier promesa de recuperación nos da esperanza y queremos encontrar un remedio efectivo. Pero eso no nos debe llevar a creer en cualquier publicidad o recomendación de amigos y parientes. Hay que confirmar y verificar la información.Conviene reconocer que algunos ingredientes, como la miel, el limón, el jengibre, la cúrcuma y la canela, sí forman parte de líneas de investigación científica. Las sustancias presentes en diversos vegetales se estudian por sus posibles beneficios. Sin embargo, convertir esos hallazgos en una receta capaz de revertir problemas cognitivos o enfermedades crónicas rebasa la evidencia científica disponible.Algo semejante ocurre con el cadmio y el plomo, que ciertamente son sustancias tóxicas que pueden encontrarse como contaminantes en algunos alimentos y en determinados productos agrícolas. Sin embargo, atribuirles por sí solos la causa de algunas enfermedades mentales implica simplificar un problema mucho más complejo.La exigencia debe alcanzar también a quienes venden suplementos y soluciones naturales. Los intereses económicos pueden aparecer en ambos mercados. La palabra “natural” tampoco garantiza seguridad, especialmente cuando se propone consumir cualquier tipo de sustancia sin supervisión. De ahí la importante tarea que realiza la Cofepris para detectar y retirar del mercado falsos medicamentos y productos que prometen curas o tratamientos sin sustento científico.El pensamiento crítico comienza por identificar al investigador, localizar la publicación, revisar qué se midió y distinguir entre experimentos con animales y resultados en humanos. También conviene desconfiar de las estrategias comerciales que inventan supuestos descubrimientos científicos, los cuales deben examinarse a fondo. La duda razonable protege tanto al paciente como a las investigaciones serias y a los genuinos avances de la ciencia.Mientras la ciencia farmacéutica y médica avanzan en sus investigaciones, hay que prestar mayor atención a la importancia de mantener una buena salud mediante la prevención: realizar actividad física, cuidar la salud cardiovascular, llevar una alimentación sana, mantener un peso adecuado y evitar la comida chatarra y el consumo excesivo de refrescos y otras bebidas de escaso valor nutricional. Además, conviene llevar una vida equilibrada, descansar adecuadamente, mantener los vínculos afectivos y procurar reducir el agobio y las preocupaciones. Son medidas que también pueden contribuir a disminuir el riesgo de numerosas enfermedades.Sí, es muy importante acompañar a nuestra familia con sensibilidad, comprender la angustia que generan las enfermedades cronicodegenerativas y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para procurar la salud. Sin embargo, comprar cualquier esperanza no es la mejor solución. Hay que buscar información confiable, ética y responsable, y comprobar lo que nos ofrecen. Cuando el sufrimiento toca la puerta de nuestro hogar, tenemos el deber de atender los problemas de salud con respeto, conocimiento y apoyo médico adecuado. Buscar la verdad también es una forma sana de cuidarnos.dellamary@gmail.com