Martes, 16 de Junio 2026

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La presencia de Enrique Alfaro

Por: Jorge O. Navarro

La presencia de Enrique Alfaro

La presencia de Enrique Alfaro

Una fotografía compartida desde las redes sociales del gobernador Pablo Lemus, terminó por cerrar una serie de “presentaciones” de Enrique Alfaro Ramírez. Están en Casa Jalisco, el domicilio que ahora pertenece a Lemus Navarro; visten con total informalidad y al menos en la imagen, manifiestan alegría. El ahora gobernador comparte que hablaron de asuntos ligeros y se podría presumir que el episodio no deja de ser un encuentro fugaz y amistoso.

¿Por qué provocó tanto revuelo la reaparición de Enrique Alfaro en la ciudad durante los últimos días?

Hay lecturas inevitables.

Enrique Alfaro se hace ver. Su presencia en mercados y lugares públicos no es accidental o fortuita. Su mensaje personal para agradecer las muestras de “respeto y cariño” tampoco suceden por accidente.

Sin embargo, el ex gobernador no tiene por qué dar una explicación.


A su paso por varios cargos públicos de elección dejó amigos y adversarios. Y también enemigos acérrimos. Las historias sobre sus encuentros y desencuentros, sobre sus discursos y actos emocionalmente desequilibrados son numerosas.

Pero también es verdad que aunque ahora afirme dedicarse al futbol profesional, primero en el oficio de auxiliar técnico y próximamente como director de Desarrollo Organizacional en el club español Real Valladolid, en Jalisco sigue siendo visto como el político que alcanzó la gubernatura, que pasó por tres partidos políticos (PRI, PRD y Movimiento Ciudadano) y que encabezó también el Gobierno de Guadalajara y antes, el de Tlajomulco.

Si Enrique Alfaro hubiera determinado, digámoslo así, retirarse de la política, evitaría dar señales que sigue enviando. En términos de Max Weber, es tan político ahora como lo fue antes, y sin minusvalorar su interés o su capacidad como nuevo integrante del medio futbolístico, es casi imposible que alcance en los clubes de futbol el mismo desarrollo que en el ámbito político partidista y la administración pública.

A menos que tenga razones personales o jurídicas para no estar en Jalisco, puede venir todo el tiempo que sus recursos lo permitan y su voluntad lo determine. Hasta Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón flexibilizaron ya su autoexilio en España; ya aparecen inopinadamente en cualquier lugar del país.

La cuestión es otra: ¿Pretende Alfaro Ramírez influir en el ejercicio de la administración pública en Jalisco o en sus municipios? ¿Lo hace, por sí mismo o por medio de terceros?

En los primeros días en los que se conoció de su presencia, el tema le fue cuestionado al gobernador Pablo Lemus Navarro. Su respuesta fue más interesante por la lectura indirecta: el mandatario aseguró estar más ocupado en sus tareas y obligaciones.

Al iniciar esta semana, el Gobierno estatal dio a conocer una serie de cambios en cargos que si bien no son de conocimiento popular, sí tienen implicaciones importantes: las direcciones de la Comisión Estatal del Agua, del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco e incluso, del Instituto de Cancerología.

No es nada extraordinario; el gobernador está facultado e incluso, podría decirse que obligado, a modificar la integración de su equipo de Gobierno para mejorar el desempeño de la administración pública. Pero ahí están las coincidencias.
Por lo pronto, Alfaro regresa a España. Eso aseguró.

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