En la descripción oficial del organismo, dice que “... la Fiscalía General de la República (FGR) es un órgano constitucional autónomo. Esto significa que, por mandato Constitucional, no depende de ninguna otra dependencia del gobierno -incluyendo al Presidente de la República-, lo que otorga independencia operativa, técnica y de gestión para investigar y perseguir los delitos”. Sin embargo, no descubrimos el “hilo negro” si señalamos que, no es “autónomo”, que, si “depende” de “otra dependencia” y que la “independencia operativa” es solo teórica, ya que se maneja de acuerdo - en casos de interés oficial- a las “recomendaciones” que se hacen desde Palacio Nacional.El destierro que le tocó al exfiscal Alejandro Gertz Manero y la llegada a la FGR de Ernestina Godoy Ramos, quien ha sido una colaboradora de extrema confianza y aliada política clave de Claudia Sheinbaum -con quien fue Fiscal en la Ciudad de México y posteriormente Consejera Jurídica de la Presidencia- hablan de que en la Fiscal la mandataria tiene una gente de confianza y “brazo” donde apoyarse para manejar la política a favor del oficialismo.Y si no, vamos a dos casos muy “de moda”. La primera, la denuncia que presentaron representantes de Morena ante FGR en contra del gobernador de Nuevo León, Samuel García -de Movimiento Ciudadano-, y su esposa, Mariana Rodríguez, a quienes se les acusa del desvío de 1,400 millones de pesos del erario. Y el segundo, la comparecencia de mañana de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos -del Partido Acción Nacional-, como parte de la investigación por la muerte de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, quienes supuestamente habían participado -sin autorización federal- en el desmantelamiento de un laboratorio de drogas.En ambos casos, más que dejar que fueran circunstancias que se investigara y se procediera en tiempo y forma, han sido motivo de acaloradas intervenciones de legisladores morenistas en las Cámaras de Diputados y Senadores, además de ser tema central en las conferencias mañaneras en Palacio Nacional, y todo con “tintes” partidarios y con la intención de sacar “raja” de la discusión. No es el caso de la comparecencia del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, al que, a pesar de las graves acusaciones que se le hacen desde hace mucho tiempo y la petición de extradición por parte de Estados Unidos, para “taparle el ojo al macho”, se le citó a la FGR sin tanta alharaca legislativa y de Palacio.Hoy, la Fiscalía se ha convertido en “espada” del oficialismo. Sin ser “autónoma” y menos con “independencia operativa”.Usted, ¿qué opina?