Por tontería o soberbia, la reforma judicial del 2024 no contemplaba una transición dialogante en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Norma Piña, ministra presidenta de la SCJN en retirada y el entrante titular Hugo Aguilar terminaron encontrándose de manera informal por iniciativa del segundo. Todo en medio de un bizarro proceso que no los puso a ellos dos a cargo de la transición administrativa.Puestos a entender cómo fue que la nueva Corte decidió comprar camionetas de 2 millones y medio de pesos (ya dijo el ministro presidente que no exageren, que regatearon) busquemos para empezar en el desprecio al pasado y en otras cositas raras.El abuso y la opacidad a la hora de adquirir vehículos es algo que hermana a priistas, panistas, emecistas y, desde luego, morenistas. A los políticos les interesa todo menos tener un solo órgano o mecanismo transexenal y transadministrativo para ese equipamiento.Cada gobierno quiere comprar o alquilar nuevas flotillas. La razón es obvia: lo deben. No “lo deben” a la sociedad como obligación de que policías o cuerpos de rescate, por ejemplo, cuenten con el mejor equipo. Lo deben porque en las campañas alguien “les prestó”.Pensar que en la Corte no sabían el alboroto que se iba a armar con estas camionetas es ingenuo: el garlito para destituir a los anteriores ministros, y más de 800 juzgadores, prometía austeridad y cercanía, eso que cualquiera siente al ver una Gran Cherokee 2026 blindada.Así que si ayer, en la rueda de prensa ex profeso, lo único que estaba obligado el ministro presidente Hugo Aguilar a llevar era precisamente lo que no presentó —la documentación de la polémica compra con el nombre del vendedor— la pregunta obligada es qué esconden; la Corte de elección popular ¿le debe a alguien algo de las campañas?No se puede descartar que todo sea producto de una enorme tontería. No me refiero a tonterías de las y los ministros, cómo creen. Si no de, reitero, el proceder morenista: creer que todito el anterior Poder Judicial era malo, corrupto, dispendioso y, desde luego, sin chiste.Por tontería entonces alguien dijo (como explicaron a la prensa ayer): no, no usemos ninguna de las Suburban 2019, 2020 y 2021 que hay en el inventario, son muy ostentosas. Por tontería mandaron a alguien a una agencia a ver si por decena las Cherokee salían más baratas.La verdad de la Corte no convence a nadie. Salvo quizá a la Presidenta Sheinbaum, a quien cuando estalló el escándalo la semana pasada le informaron, y ella repitió, que la compra de nueve camionetas significó un ahorro de mil millones de pesos.Conociendo a la presidenta, se los va a cumplir. El próximo año al PJ le podrían llegar mil millones menos de presupuesto con una tarjetita de Palacio Nacional que diga “Gracias”.El resultado es predecible y nada tranquilizador.Las y los juzgadores tienen que tener un equipo de seguridad y logística que le ahorren al país riesgos y disgustos. Desde los ministros hasta el juez más discreto. Eso lo debe determinar un ente capaz de dilucidar potenciales escenarios y soluciones óptimas.Es un acto de soberbia ahora decir que no usarán las camionetas ya compradas, y que las cederán a juzgadores que necesiten protección. Si así, de limosna, evalúan la integridad de quienes tienen amenazas, caray, qué sensibilidad.Y es terrible escuchar que confiesan que ellos, que deben abatir una impunidad de más de 90 por ciento, no se saben en riesgo en un país con cárteles de tamaño mundial. Pues cuál creerán que es su chamba en una nación, además, minada por poderes fácticos.Al ministro Aguilar ayer le hicieron el vacío otras ministras. Ahora su curva de aprendizaje incluyó escándalo. Y pronto descubrirá lo dudoso de que desde el Gobierno conviene comprar antes que arrendar vehículos. Cuando compre de nuevo, alguien sospechará, pues qué debe, presidente.La reforma judicial no contempló preservar lo que sirviera. La pérdida de cuadros, la sobrecarga laboral y la grilla carcomen al órgano constitucional. No llevan ni un semestre, ya una compra escandalosa y cero que los distinga del pasado. Por mientras, son un gran meme.sal.camarena.r@gmail.com