Espanta la ligereza de los políticos para tomar decisiones que impactan a millones. Ante la pifia del recorte al calendario escolar por “el calor y el Mundial”, el debate público se convirtió en un Club de la Pelea contra la torpeza de Mario Delgado, titular de la SEP, pero ojo, el “mérito” es compartido. Guanajuato, Jalisco y Nuevo León -de extracción panista el primero y emecistas los otros dos- intentaron capitalizar el descontento con una narrativa de resistencia local.Pero esta decisión, por absurda que parezca, fue avalada de manera unánime por los secretarios de educación de las 31 Entidades presentes en una reunión realizada la semana pasada en la SEP, incluidos Guanajuato, Jalisco y Nuevo León.Durante esa sesión, Juan Carlos Flores, titular de Educación Jalisco, defendió “en lo particular” el modelo estatal que suspenderá clases sólo cuatro días en que habrá partido de futbol, pero votó a favor del acuerdo general para recortar clases casi 40 días.La prueba es el video en donde Delgado realiza el anuncio con los secretarios de educación al fondo, sonrientes, respaldando el acuerdo. Ninguno interrumpió en ese momento al titular de la SEP para recriminarle la medida.No entendieron las consecuencias de su decisión hasta que les reventó en la cara. El pobre argumento de recortar las clases debido “al calor y al Mundial” evidencia una total desconexión de la realidad de los responsables de la educación a nivel federal y estatal (aunque luego gobernadores de oposición se hayan dado golpes de pecho).No se trata de crucificar a uno u otro partido político, sino de reparar en la forma en que se toman decisiones públicas cruciales y cómo se politiza cualquier asunto en aras de la rentabilidad electoral.En el punto más álgido del debate, la reacción de la oposición y el oficialismo, incluida la Presidenta, consistió en responder a sus adversarios políticos: se pelearon entre ellos mientras las y los niños, en esta esgrima, quedaron en segundo plano. Qué bueno que se revirtió ayer la medida, pero la duda carcome: cuántas decisiones, sin importar el color del gobierno, son tomadas a diario en este país desde grises escritorios burocráticos y que afectan a millones de personas sin que nadie proteste.