Miércoles, 01 de Julio 2026

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Fuera de la cancha

Por: Karely Zárate

Fuera de la cancha

Fuera de la cancha

A semanas del inicio del Mundial, millones de personas se han reunido para celebrar una de las mayores fiestas deportivas del planeta. Sin embargo, mientras el futbol acerca culturas distintas bajo una misma pasión, también pone en evidencia los prejuicios que persisten en nuestra forma de relacionarnos con quienes consideramos distintos. Lejos de expresarse únicamente mediante agresiones abiertas, los estereotipos se esconden entre el humor, la admiración o la rivalidad deportiva, normalizando preconcepciones hacia otras personas.

El problema no radica únicamente en los insultos o expresiones abiertamente discriminatorias. El Mundial también muestra cómo las identidades nacionales suelen construirse en contraste con los demás. La rivalidad deportiva fortalece el sentido de pertenencia, pero en ocasiones lo hace mediante estereotipos que reducen a países enteros a una serie de características simplificadas.

La llegada del torneo a Norteamérica ocurre en un contexto marcado por el resurgimiento de los discursos nacionalistas. En Estados Unidos, particularmente durante los últimos años, las narrativas antimigrantes y la polarización política han evidenciado cómo la identidad nacional suele definirse mediante la diferenciación del otro.

El caso de México parece ser más sutil. Entre el ambiente y la hospitalidad que caracteriza a gran parte de la población, los prejuicios suelen manifestarse mediante comentarios aparentemente inofensivos. La exotización de ciertas nacionalidades, las bromas sobre acentos o apariencias físicas e incluso la idea de que algunos países son más “civilizados” que otros, revelan formas de discriminación que muchas veces pasan desapercibidas y que han sido normalizadas en lo cotidiano.

Estas actitudes no permanecen únicamente en los espacios físicos. Las redes sociales se han convertido en un amplificador de los estereotipos, permitiendo que las etiquetas sobre determinadas nacionalidades circulen y se refuercen a gran velocidad. Lo que en diferente contexto podría quedar como un comentario aislado, durante el Mundial se transforma en una narrativa compartida por miles de usuarios. Un ejemplo de ello son los comentarios dirigidos hacia aficionados y jugadores africanos, quienes frecuentemente son descritos a partir de rasgos físicos o supuestas capacidades naturales para el deporte. Más que simples bromas o expresiones de admiración, estas ideas revelan cómo se entiende al otro desde categorías, reduciendo a las personas a su origen, apariencia o cultura.

El Mundial reúne a países distintos bajo una misma pasión, pero también expone las preconcepciones que siguen presentes en nuestra manera de mirar al otro. Los prejuicios no siempre aparecen como rechazo abierto, muchas veces se presentan en forma de bromas, elogios o comentarios cotidianos que terminan encasillando a las personas en etiquetas, dejando de reconocerlas como individuos. Si el futbol aspira a ser un lenguaje universal, entonces conocer realmente al otro y trascender los prejuicios es fundamental para que la verdadera fiesta comience, fuera de la cancha.

karely.zv08@gmail.com

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