Domingo, 04 de Enero 2026

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Festejos de inicio de año

Por: Carlos Enrigue

Festejos de inicio de año

Festejos de inicio de año

Ante todo, lo primero que deseo para mi solitario lector y los suyos es que este año 2026 sea el de mayor provecho en su vida, y con mi agradecimiento por encontrarnos en esta plática semanal.

En cuanto a los temas a comentar, verdaderamente se está complicando el mundo, porque tanto los jilgueros y los bots del régimen como los jilgueros y bots de los privados de iniciativa dicen cada vez lo contrario, y la prueba de ello es que sobre el reciente evento ferrocarrilero no podemos tener ninguna base de razón, pues los primeros afirman que un tren que estaba en perfectas condiciones y, sin saber por qué, decidió salirse de la vía y que no se descarriló, sino que se paró a descansar, y si pasó algo malo fue que los malditos conservadores que fueron por Maximiliano a Miramar y que no nos han devuelto el penacho de Moctezuma sabotearon el tren. Y los jilgueros del campo contrario afirman unánimemente que, si tanto les gusta hacer trenes, por qué no aprenden a hacerlos y que la culpa la tiene un hijo del expresidente. Total, que el resto de mortales no podremos enterarnos jamás de cuál fue la verdadera causa del incidente, entre otras cosas porque el personal de la señora presidenta más popular del mundo y planetas cercanos, y mujer con M de mujer, nunca va a decir la verdad o, cuando menos, nunca lo ha hecho, como pasó con la Línea 12 y otros festejos. Pero también es cierto que los accidentes pasan.

Y es explicable que nuestra amada presidenta sea agradecida con el presidente Andrés Manuel López Obrador, pues además de que se quieren mucho, si usted estuviera en la situación de ella y usted fuera el preciso de este país, dígame si no le barbearía al expresidente; yo creo que estaría cuando menos de rodillas, porque ser presidente de este país, por designación del anterior, es para vivir hincado. Ahora que, si usted quiere, puede decir que no fue él quien la escogió sino el pueblo bueno que votó por ella, y por eso no nada más apoya al expresidente sino a los chamacos del mismo, aunque se siente un cierto favoritismo para los hijos de su primer matrimonio, al menor de los cuales culpan de todo género de vicios, y todo porque su papá no ha leído el “Manual del niño gordo”, y así prohibieron los vapeadores y demás aficiones del joven que, a mi juicio, son travesuras de muchacho y nada de qué preocuparse; incluso creo que tenía una novia muy bonita.

Por otro lado, debo agradecer a los amigos que me felicitaron durante el pasado día último y, sobre todo, el que me regaló un libro de Irene Vallejo que promete mucho y que romperá mi propósito del año de releer los clásicos. Y me preguntará por qué releer, y digo yo que porque con una simple lectura no se me va a quitar lo tarugo.

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