Jueves, 12 de Febrero 2026

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Tequila, ¿qué sigue?

Por: Diego Petersen

Tequila, ¿qué sigue?

Tequila, ¿qué sigue?

¿La detención del alcalde de Tequila y sus secuaces es el principio o el fin de la política de combate al crimen organizado en Jalisco? Por complejo que pueda ser, nos gustaría que fuera el principio de una serie de acciones para ir liberando a los municipios y al estado del flagelo del crimen organizado; sin embargo, me temo que no es eso lo que va a suceder. El alcalde de Tequila, Diego N., cayó por sus excesos; el señor se sintió todopoderoso por el apoyo del cártel y se metió con la empresa tequilera más grande del país (a algunos les gusta decir que la más grande del mundo, pero no hay tequileras en ningún otro país, así que no tiene sentido la exageración, por bonita que suene). Si no hubiese cometido ese error garrafal, quizá el alcalde y el cártel seguirían gobernando y extorsionando a sus anchas.

Lo mismo podemos decir del exalcalde de Teuchitlán, el emecista José Murguía Santiago. Si las madres del colectivo Guerreras Buscadoras no entran por su voluntad inquebrantable al Rancho Izaguirre y muestran al mundo el horror de lo que ahí sucedía, el señor seguramente seguiría gobernando en santa paz, en acuerdo con el cártel, presumiendo su foto con el gobernador y, lo peor, el rancho seguiría bajo “custodia” de la Fiscalía del Estado de Jalisco, cuya misión, vistos los resultados, no era otra que asegurar la impunidad.

En ambos casos fue el escándalo mediático lo que detonó la acción de la autoridad. No fue la inteligencia, no fue la voluntad política, no fue el “no somos iguales” ni “el estilo Jalisco”; lo que los movió fue la presión mediática y la de los actores: en Tequila, un empresario; en Teuchitlán, una organización civil de madres buscadoras.

Si algo hemos de aprender de estos casos es que lo que mueve a los gobiernos, sea el estatal o el federal, es la presión social. Como Tequila y Teuchitlán hay decenas de municipios en Jalisco y cientos en todo el país. ¿Cuál es la estrategia del gobierno del Estado y del gobierno federal? A juzgar por los hechos, la única estrategia es rezarle a quien ellos le recen para que no suceda una nueva tragedia, como el asesinato del alcalde Carlos Manzo en Uruapan, el secuestro de los mineros en Concordia, Sinaloa, la extorsión de limoneros en Michoacán, etcétera.

La paz no se construye apagando fuegos mediáticos, por más útiles que estos puedan ser para obligar a las autoridades a ver lo que no quieren ver. Bravo por la acción del gobierno federal y estatal en Tequila, pero hay que hacer la pregunta incómoda: ¿qué sigue?

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