Jueves, 02 de Julio 2026

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Ensuciar el agua con la política

Por: Diego Petersen

Ensuciar el agua con la política

Ensuciar el agua con la política

Nada ensucia tanto el agua como la política. La gran tragedia de la Zona Metropolitana de Guadalajara en materia de agua ha sido la politización, absurda e irresponsable, de los partidos políticos. Es absurda porque ningún partido ha podido capitalizar en las urnas el bloqueo de los asuntos que tienen que ver con agua para la ciudad. Ha sido irresponsable porque desde que, en 1991, cuando un grupo de empresarios alineados con Salinas de Gortari decidieron que la mejor forma de golpear políticamente a Guillermo Cosío, un gobernador empoderado y en ese momento mareado de poder, era oponerse a la construcción del sistema de presas en el Río Verde. De entonces para acá la seguidilla de proyectos fracasados por razones políticas ha sido enorme y la cantidad de recursos desperdiciados es de tal magnitud que bien amerita un monumento a la estupidez.

Torpemente, el Gobierno del Estado ha decidido que el nuevo director del SIAPA, Ismael Jáuregui, no vaya al Congreso a explicar el proyecto para resolver el problema del agua contaminada en la ciudad. Evidentemente que, ante un Congreso dominado por la oposición, aquello no iba a ser un día de campo, pero su presencia es necesaria por razones institucionales, pues cualquier acción que implique las finanzas más allá de este sexenio tiene que pasar por la aprobación de los diputados (hay que recordar que ese fue el error que cometió el gobierno de Emilio González Márquez y que permitió que la Suprema Corte detuviera la presa de Zapotillo). Más allá de eso, su presencia es fundamental por razones políticas, pues le están dejando a la oposición la cancha para el golpeteo. Por supuesto que ni el director del SIAPA ni ningún otro funcionario van a salir ilesos de una reunión con la Comisión de Hacienda, a la que tarde o temprano tendrán que ir. Tienen que hacerse el ánimo de que alguien tiene que tragarse los sapos; la cantidad de errores cometidos por las administraciones emecistas no son pocos ni menores.

Del otro lado, posiciones como las de los diputados morenistas, de querer usar el problema del agua para decir que eso se resolverá cuando ellos lleguen al poder, en una especia de chantaje de que solo habrá recursos si hay gobierno morenista, no solo es falso (porque, como dijimos ayer el Gobierno federal tampoco tiene recursos) sino una irresponsabilidad: los habitantes de la ciudad merecemos agua limpia lo antes posible, independientemente de quién gobierne.

Si el Gobierno del Estado quiere resolver el problema del agua, tiene que mojarse. Si la oposición quiere gobernar, debe entender que bloquear y usar políticamente los proyectos de agua no solo no es rentable, sino que es justamente eso lo que nos trajo hasta aquí.

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