México tiene rumbo. La frase de la Presidenta Claudia Sheinbaum retumbó en las paredes de Palacio y quedó rebotando en mi cabeza. ¿Dónde he oído esto antes? Finalmente lo recordé. Era una de las muletillas del presidente Miguel de la Madrid, en un México sumido en la crisis y una economía que iba a la deriva. De la Madrid nos quería convencer de que él tenía claro a dónde quería llevar al país, y fue el inicio de lo que hoy se ha popularizado como la época neoliberal. El rumbo terminó siendo en realidad un cambio de rumbo. No en vano así tituló él mismo su libro de memorias.El otro personaje que utilizó la frase “México tiene rumbo” fue José Antonio Meade, el candidato del PRI que perdió frente a López Obrador y que con esta sentencia nos quería convencer de que, pese a todos los problemas del gobierno de Peña Nieto, el rumbo correcto era el que había marcado el llamado Pacto por México. Claramente no le funcionó; López Obrador le puso una revolcada de tal magnitud en la elección de 2018 que no podría interpretarse un mandato popular de cambio de rumbo.Las dos ocasiones anteriores en que se utilizó la frase “México tiene rumbo” fueron en medio de una crisis, la primera económica, la segunda política. O la Presidenta tiene en su equipo de redacción del informe a un neoliberal de cepa, y ella ni siquiera lo leyó antes, o bien al igual que el expresidente y el excandidato se está aferrando a un rumbo insostenible y nos quiere convencer de que ella tiene el timón bien tomado entre sus manos.En la política, como en la navegación marítima o en la aeronáutica, el rumbo se cambia cuando las condiciones son adversas y por lo tanto se pone en riesgo la integridad de la nave. ¿Qué nos quiso decir la Presidenta con esta frase sacada de los cajones de la historia: que, como en el caso de Miguel de la Madrid, lo que viene es un cambio de rumbo, porque el marcado por López Obrador en materia económica es insostenible, o bien, como Meade, que está convencida que el rumbo es el correcto, aunque la nave se hunda?No tengo claro cuál de los dos sentidos de la frase es el que quiso transmitir la presidenta, si, como dicen y desean algunos de sus colaboradores, viene ya el golpe de timón, o si ella se aferrará al obradorismo incluso frente a la evidencia de lo que no funciona.Cabe también, por supuesto, la posibilidad que haya sido solo una frase hueca, como muchas otras que se dijeron en el informe y esto no sea sino una sobreinterpretación de una frase que quedó rebotando en mi cabeza.