Miércoles, 25 de Febrero 2026

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De morbos, estereotipos y miedos

Por: Diego Petersen

De morbos, estereotipos y miedos

De morbos, estereotipos y miedos

Mostrar la casa de un criminal a la prensa, como lo hizo el gobierno mexicano al publicar imágenes del interior de la vivienda de El Mencho, no solo alimenta el morbo, sino que alimenta los estereotipos del crimen organizado. Inmediatamente se comenzó a hablar de los excesos y de la lujosa cabaña, aunque en realidad no le era, se trata de una casa de renta sin personalidad donde lo que destaca son las gruesas cortinas que evitaban ver y ser visto. Es una cabaña de cuartos pequeños, con una sala de paredes desnudas y una cocina que luce desordenada y llena de víveres como para alimentar a un ejército (en este caso es literal).

Las imágenes religiosas, las veladoras y un texto escrito sobre una mesa de noche convertida en altar hablan más de un hombre que vive amenazado, sea por la enfermedad, sea porque se sabía perseguido. No había, como se hubiera esperado del estereotipo de un malandro de tal calaña, imágenes del diablo, ni de la Santa Muerte, a la que han convertido falsamente en sinónimo de maldad y vínculo sobrenatural con la crueldad, sino una imagen y tres veladoras de San Judas Tadeo, el santo de las causas imposibles  al que acuden los desesperados; una virgen de Guadalupe, la misma que tienen 90 por ciento de los mexicanos en su casa; un San Charbel, el santo milagroso de origen maronita; una imagen de San Martín Caballero, el santo de la prosperidad económica y protector de los negocios; una botella de agua bendita con una imagen de la virgen  de forma triangular (no se alcanza a apreciar de cuál de las “tres primas” se trata, si es la de Zapopan, la de San Juan de los Lagos o la de Talpa); una sagrada familia y, por supuesto, un crucifijo.

El texto, encontrado también en la mesita de noche, tiene escrito el Salmo 91 (que dice entre otras cosas, “Él te librará del lazo del cazador, / De la peste destructora…Caerán a tu lado mil, / Y diez mil a tu diestra; / Mas a ti no llegará”). Por la cuidada caligrafía podemos imaginar que fue un obsequio. Está transcrito a mano y con esmero, con estrellitas rosas, una letra femenina y fechado el 25 de enero de 2026. Los encendedores hablan de que se trataba de un altar practicado, de alguien que tenía la costumbre de encender las veladoras para pedir la intersección de los santos.

Las fotos no hablan, pues, de estereotipados lujo y excesos, como han querido argumentar, sino que nos pintan a un hombre en fuga, que tenía muchas casas, pero lo único personal era su altar. El criminal sanguinario, tenía sus propios y abundantes miedos.

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