Hay países que participan en la economía global y que la transforman. México pertenece al segundo grupo. Y así se demostró durante el panel "De México al mundo", celebrado en el marco del IX Congreso Iberoamericano de CEAPI en Ciudad de México, los grandes empresarios Luis Amodio, Fernando Lerdo de Tejada y Sergio Contreras compartieron su experiencia en la consolidación de las empresas mexicanas como actores globales y el papel del país como plataforma estratégica para el crecimiento de Iberoamérica.México exporta talento, innovación, capacidad de gestión y visión empresarial. Es un puente entre regiones, un socio estratégico para múltiples mercados y un ejemplo de cómo la internacionalización puede convertirse en motor de desarrollo, competitividad y generación de oportunidades.Uno de los conceptos abordados fue la resiliencia. Como señaló el presidente de OHLA, Luis Amodio, "la resiliencia no significa evitar las crisis; significa salir de ellas fortalecidos". Una reflexión especialmente relevante en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica, los cambios tecnológicos y las transformaciones de las cadenas globales de valor. Las empresas que triunfan son las que desarrollan la capacidad de adaptarse, reinventarse y seguir creciendo.La historia reciente de muchas compañías mexicanas es precisamente una demostración de esa capacidad. Han sabido convertir los desafíos en oportunidades, entendiendo que, como también recordó Amodio, "las crisis son oportunidad y riesgo". La diferencia entre uno y otro resultado suele depender de la visión, el liderazgo y la determinación para actuar.Pocas historias confirman mejor esta realidad que la de Grupo Bimbo. Presente hoy en decenas de países y convertida en una de las mayores compañías de panificación del mundo, la empresa representa un caso paradigmático de internacionalización exitosa. Fernando Lerdo de Tejada resumió esa trayectoria con una frase sencilla pero poderosa: "La historia de Grupo Bimbo es una historia de creer, crear y crecer", que precisamente es el lema de CEAPI.Detrás de ese crecimiento hay una enseñanza de enorme valor para cualquier empresa iberoamericana. Como explicó Lerdo de Tejada, "la internacionalización de Bimbo pasó de ser una estrategia emergente a una estrategia deliberada". Es decir, dejó de ser una consecuencia del crecimiento para convertirse en uno de sus principales motores de expansión.El caso de Bimbo demuestra que las empresas nacidas en Iberoamérica pueden competir, liderar y crear valor a escala global sin renunciar a su identidad. Una lección especialmente relevante para las nuevas generaciones de empresarios que buscan crecer en mercados cada vez más interconectados. Bimbo y OHLA son hoy un perfecto ejemplo de multiberoamericanas.Pero la transformación va mucho más allá de los casos individuales. El presidente de COMCE, Sergio Contreras, destacó una realidad que hoy resulta evidente: "México exporta calidad". Lo hace a través de sus productos, de sus servicios, de sus profesionales y de sus empresas. Esa capacidad exportadora es el resultado de décadas de apertura, inversión y fortalecimiento institucional que han permitido al país integrarse con éxito en los principales flujos económicos internacionales.Además, el nuevo escenario económico está redefiniendo las dinámicas de crecimiento global. Según apuntó Contreras, "la globalización ya no existe más; existe la regionalización". En este contexto, México ocupa una posición privilegiada. Su capacidad para conectar América del Norte con América Latina y su estrecha relación con la UE, como segundo mayor inversor del país, sumado a su fortaleza industrial y empresarial, le permite desempeñar un papel cada vez más relevante en las nuevas cadenas globales de valor.Por eso cobra especial importancia otra de las ideas compartidas durante el panel: "México hoy se consolida como una plataforma para la internacionalización y el crecimiento de Iberoamérica". Una realidad que observamos cada día en sectores tan diversos como la alimentación, las infraestructuras, la industria manufacturera, la tecnología o los servicios.Las empresas son protagonistas de esta transformación. Como recordó Sergio Contreras, "los empresarios somos el núcleo principal de la economía de nuestros países".Desde CEAPI compartimos plenamente esta visión, que también defendió el empresario Carlos Slim en su intervención como anfitrión en el cóctel de bienvenida de nuestro Congreso. Creemos en el poder de la empresa para generar prosperidad, empleo, innovación y cohesión social. Creemos en la capacidad de nuestros empresarios para construir puentes, atraer inversión y fortalecer las relaciones entre ambos lados del Atlántico.El futuro de Iberoamérica dependerá, en buena medida, de nuestra capacidad para impulsar empresas más globales, más innovadoras y comprometidas con el desarrollo de nuestras sociedades. Y en ese camino, México se ha convertido en una referencia imprescindible.Porque cuando una empresa mexicana conquista nuevos mercados, no solo crece una compañía. Crece también la influencia económica de toda la región. Y cuando México avanza hacia el mundo, Iberoamérica avanza con él.