Mientras que, desde La Habana, Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel habla de la “brutal” presión que desde Washington se ejerce y se refiere al bloqueo de que son objeto como “genocida, criminal e inhumano”, desde la Florida —a solamente 145 kilómetros de distancia—, donde se encuentra el corazón del exilio cubano —que se estima supera los dos millones de personas—, se dice que “... a este punto, cualquier cambio en Cuba sería ganancia”.El viernes pasado, Díaz-Canel envió un mensaje muy claro a la Casa Blanca y, en especial, a Donald Trump: “Vamos a dar la vida defendiendo la Revolución… La dirección de la Revolución está unida”, cuando desde la capital estadounidense se habla de que hay un supuesto “diálogo” entre Washington y La Habana. Sin embargo, por la retórica de la Oficina Oval y la postura del presidente cubano, la imaginación “vuela” y se pudiera pronosticar un escenario muy similar al que se vivió en Caracas el pasado 3 de enero, cuando fueron y detuvieron a Nicolás Maduro.Hace dos semanas, cuando en este espacio hablamos de que Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense de origen cubano, estaba “entre la espada y la pared”, ya que desde hace muchos años habla de la necesidad de un cambio radical en el país de sus ancestros, mientras que Trump estaba buscando una “negociación”, provocó una reacción de un entrañable amigo, excompañero de trabajo en Telemundo y de origen cubano, Manuel Esteve —radicado en la Florida—, quien hablaba de que “... cualquier cambio en Cuba sería ganancia”.Y agregaba en sus comentarios que “... por supuesto, con lo que se pueda ir adelante y eliminar todo el retroceso de más de 60 años, eliminando cualquier vestigio político con fórmulas obsoletas y antieconómicas, sufridas lamentablemente por todos los cubanos, en especial los que aún quedan viviendo en la isla. Así que bienvenidos los cambios que sean”. Manuel Esteve se refería también a los atractivos que su país puede tener para Washington, al margen de desaparecer al gobierno dictatorial, al señalar que “... tener al alcance la cuarta reserva —mundial— de níquel y parecida a otra de cobalto puede ser muy conveniente”, además de “ayudar a encontrar los supuestos grandes yacimientos de petróleo que aparentemente existen en las costas del norte de la isla”; hablaba de poder desarrollar una infraestructura hotelera “... con magníficas playas para atender cruceros y turistas”. Y, finalmente, terminaba su comentario con el “plus” de sus coterráneos: “... recordemos el espíritu emprendedor de resolver todos los problemas con mínimos recursos y a base de esfuerzo que tenemos los cubanos”.Por supuesto que “... cualquier cambio sería ganancia” en Cuba, pero con la esperanza de que se haga en libertad, con independencia e integrados plenamente a la comunidad internacional. Los cubanos merecen otro futuro.Usted, ¿qué opina?daniel.rodriguez@dbhub.net