“Sin negociación no rueda el balón” es el amago que ha hecho desde meses atrás y sostiene a unas horas de la inauguración del Mundial de Futbol de la FIFA, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).Las imágenes vistas la semana pasada con los destrozos de las estatuas de fibra de vidrio de futbolistas con los uniformes de las distintas selecciones participantes en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, y los daños causados en la sede de la Secretaría de Educación Pública (SEP), mientras sus representantes negociaban en la Secretaría de Gobernación (Segob) reflejan una versión de esta organización magisterial disidente más radicalizada.Ayer hubo una nueva escalada en esta dirección, con la alianza establecida para engrosar sus movilizaciones con los líderes del movimiento que acompaña a los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, que reclaman el estancamiento en las investigaciones del caso Iguala.Un nuevo factor se sumó ayer a la tensión ya existente por los intentos de la CNTE de boicotear el Fan Festival de la FIFA en el Zócalo, primero al querer apoderarse de esa, la principal plaza pública del país, que ya está bajo control de los organizadores del Mundial, y luego con la invasión que mantienen en las calles que desembocan en el Zócalo con miles de casas de campaña, donde pernoctan los supuestos maestros, principalmente de entidades del Sur del país: el decomiso de 59 explosivos caseros en uno de los autobuses que movilizaba a los activistas de Ayotzinapa.Para el Gobierno federal es una prueba más del nivel de provocación al que quieren llegar para provocar un acto de represión que les victimice ahora que la atención global está sobre nuestro país por la justa mundialista. La Presidenta Claudia Sheinbaum ha sido enfática en que eso no sucederá y que mantendrán las negociaciones, pese a todas las molestias que provocan a la población de la CDMX con sus cierres de vialidades y protestas violentas.En contraste, las organizaciones y liderazgos que asesoran a los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa, acusan un montaje del gobierno federal para criminalizar su protesta, y sus nuevos aliados de la CNTE como una clara provocación y represión.Lo cierto es que los Gobiernos de la 4T están pagando haberle devuelto la fuerza que la CNTE había perdido con la reforma educativa del sexenio del priista Enrique Peña Nieto, con la contrarreforma con la que Andrés Manuel López Obrador pagó el respaldo político-electoral de la Coordinadora en su campaña presidencial de 2018, y que les devolvió todas las canonjías y dádivas que les habían quitado, además de cumplirles la promesa de desaparecer el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) que sometía a exámenes a los profesores y que siempre rechazó la CNTE. Ahora, el pretexto se los dio Sheinbaum por haber prometido derogar la Ley del ISSSTE para que aumentaran sus pensiones y que nos les podía cumplir.Seguramente, la CNTE estirará la liga hasta la víspera de la inauguración mundialista para llevarse más dinero, y aumentar su fuerza de chantaje para regresar por más, como tiene casi cinco décadas haciéndolo sin que ningún Gobierno les ponga freno.