Ayer, la Presidenta Claudia Sheinbaum recordó y ponderó desde el púlpito de la mañanera al ex presidente Andrés Manuel López Obrador, de quien dijo: “Ha sido sumamente respetuoso con nuestro Gobierno, sumamente respetuoso. No ha mandado ningún mensaje que diga haz esto, haz aquello, no estoy de acuerdo con esto que hiciste, no me parece” y aclaró que con su líder político no hay ninguna división, señalando que “...como ya no tienen, los que no están de acuerdo con nosotros, muchos argumentan, entonces ahora es el argumento, que quieren como que permee, es que hay una profunda división entre el presidente López Obrador y su servidora”. La Presidenta perdió una oportunidad de poner “los puntos sobre las íes” y en lugar de haber dicho que “no le ha mandado ningún mensaje”, su respuesta debió estar enfocada en señalar tajantemente que AMLO ya es parte de la historia, que su administración ya pasó y que ahora ella es quien tiene la responsabilidad plena y total del Gobierno de la República. Pero por la manera en que respondió dejó la impresión que el ex mandatario “pudiera” tener el “derecho” de enviar mensajes o llamarle personalmente. Hoy, la Presidenta en lugar de aclarar las cosas y despejar dudas, crea confusión con lo que manifiesta o cuando trata de ir en contra de las obviedades, como es el caso de la división interna que hay en el seno de Morena. En el informe dijo levantando la voz, “que nadie se equivoque, aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos, lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su soberanía”. Y lo dijimos ayer en este mismo espacio, ¿qué tiene que ver el pueblo y la soberanía con la división en su partido?Simplemente, las ausencias en el informe de Adán Augusto López Hernández, Gerardo Fernández Noroña y de Andrés Manuel López Beltrán nos hablan de que las cosas no son “miel sobre hojuelas” al interior del movimiento. La misma Presidenta lo reconoció ayer en la conferencia cuando le preguntaron sobre López Hernández, de quien dijo no tener la comunicación “no como antes”, justificando la situación “porque antes era el coordinador parlamentario de Morena”. Los comentarios de la Presidenta Sheinbaum, en lugar de aclararle al ex presidente “quién es” y qué papel tiene ya en la historia y de reconocer abiertamente los “jaloneos” y distanciamientos de algunos de sus agremiados, solo confunde, cuando las obviedades solamente la exhiben.Usted, ¿qué opina?