Si ayer planteé el acierto en la estrategia de la Presidenta Claudia Sheinbaum para darle la vuelta a la tensión y los amagos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de obstaculizar el Fan Fest y la inauguración del Mundial, lo que también habrá que dejar consignado son las desafortunadas declaraciones y pésimas señales enviadas por la primera y la segunda en el ranking del poder en México respecto a las manifestaciones de los colectivos de madres buscadoras la semana pasada.Me refiero a la falta de empatía mostrada por la Presidenta Claudia Sheinbaum y la titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), Rosa Icela Rodríguez, el jueves y viernes pasado al cuestionar la autenticidad y el respaldo a los reclamos de los colectivos de familiares de desaparecidos en este país donde más ocurre este delito en el mundo.Tal vez por su exceso de distensión porque los compromisos internacionales con la FIFA del día anterior se habían logrado sacar sin ningún sobresalto importante, metieron en el mismo saco a los líderes de la CNTE que a las madres buscadoras, que se manifestaron en el marco del Mundial para visibilizar la crisis humanitaria de las desapariciones que se vive en México, descalificando injustamente su trabajo, pero sobre todo sus causas.Aunque fue grave el dicho presidencial de que había “más compañeros de la Comisión de Búsqueda que manifestantes”, el colmo fue que la secretaria de Gobernación hubiera dirigido sus cuestionamientos a las madres buscadoras de Jalisco, poniendo en tela de juicio el origen de los apoyos para trasladarse a la Ciudad de México para hacer la protesta por la falta de acompañamiento y la impunidad para los raptores de sus desaparecidos.Este error fue de una inadmisible insensibilidad, porque si alguien debe saber que Jalisco es, por mucho, el Estado con el mayor número de desapariciones de todas las entidades del país, con más de 15 mil, es justamente la titular de la Segob, quien incluso las ha recibido en esa dependencia. Con toda la razón, los colectivos de buscadoras de Jalisco están más que molestos con el Gobierno de Sheinbaum por revictimizarlas y minimizar el dolor de la tragedia de no saber el paradero de algún ser querido, y que, para sus familias, significa estar “muertos en vida”.Algo urgente deberá hacer y ordenar la Presidenta para reparar en lo que se pueda este agravio a las madres buscadoras, víctimas del problema número uno de inseguridad en el país, como anunciar que se suspenderá la investigación del presunto “acarreo” de los colectivos de Jalisco a la CDMX, y que más bien se aplicarán en redoblar esfuerzos en sus investigaciones para localizar a las personas desaparecidas y atender las exigencias de justicia de sus familiares.