Viernes, 26 de Junio 2026

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A México le urge crecer

Por: Israel Macías López

A México le urge crecer

A México le urge crecer

Hay números que no mienten, aunque si incomodan. Uno de ellos es el siguiente: para que la economía mexicana genere los empleos formales que necesita cada año, el PIB tendría que crecer un 6 por ciento de manera sostenida. El problema es que desde el año 2000 no hemos logrado más de la mitad de eso. El resultado es predecible y, a estas alturas, ya difícil de ocultar: un rezago acumulado que pesa sobre millones de familias y que nos aleja, año con año, de otros países que sí se enfocaron en fomentar el crecimiento económico.

Un análisis con cifras oficiales del INEGI y del IMSS para el período 2019-2025 arroja un coeficiente de correlación 0.98 entre el crecimiento del PIB y la generación neta de empleo formal. Dicho en lenguaje simple: la economía y el empleo se mueven prácticamente pegados. Cuando el PIB crece, el IMSS registra nuevos afiliados; cuando se estanca, el mercado laboral formal se paraliza o retrocede. No es una opinión, es la realidad.

La elasticidad empleo-PIB observada en esos años —es decir, cuánto empleo formal se genera por cada punto porcentual de crecimiento económico— arroja un promedio de 0.85. Sobre esa base, generar el millón doscientos mil empleos formales que México requiere anualmente para absorber a quienes se incorporan al mercado laboral exige un crecimiento del PIB de alrededor de 6 por ciento. Una meta muy superior a cualquier cosa que hayamos logrado en los últimos siete años.

¿Qué hemos tenido en cambio? En 2019, el PIB cayó 0.3 por ciento y el empleo formal creció apenas 342 mil puestos. En 2020, el desplome pandémico se llevó 8.4 puntos del PIB y casi 648 mil empleos netos. El rebote de 2021 —6.0 por ciento, el mejor dato del sexenio de López Obrador— fue exactamente eso: un rebote mecánico, no crecimiento genuino. Luego, 3.9 en 2022, 3.2 en 2023, 1.2 en 2024 y apenas 0.8 en 2025. El promedio de los años no pandémicos en ese período ronda el 2 por ciento. La menos de la mitad, del mínimo necesario.

El costo social de esa brecha no es abstracto. México, ¿Cómo Vamos? —organización que monitorea con rigor el desempeño económico del país— ha documentado que en 2024 y 2025 el semáforo de generación de empleo formal estuvo en rojo, con un déficit acumulado de casi 1.7 millones de puestos respecto a la tendencia prepandemia. Eso son 1.7 millones de personas que debieron haber tenido acceso a un empleo con seguridad social, con INFONAVIT, con ahorro para el retiro, y que en cambio permanecen en la informalidad o simplemente al margen.

Y aquí está la realidad del estancamiento: sin crecimiento no hay empleo formal, y sin empleo formal no hay ingreso suficiente, y sin ingreso suficiente no hay consumo robusto, y sin consumo robusto no hay inversión privada, y sin inversión privada no hay crecimiento. El círculo se cierra sobre sí mismo y deja atrapada a la mayoría de los mexicanos. Los programas sociales de entrega de dinero en efecto directamente a parte de la población amortiguan, pero no resuelven. Son una red de contención, no un motor de desarrollo.

El rezago frente a otras economías hace aún más evidente el costo de oportunidad. Mientras México acumula lustros de crecimiento anémico, países comparables en la región y en el mundo emergente han consolidado tasas que les permiten reducir pobreza, ampliar su clase media y fortalecer sus mercados internos. Ha sido un fracaso histórico que México, con su tamaño, su ubicación, su demografía y su dotación de recursos, siga creciendo a menos de la mitad de su potencial.

¿Y por qué no crece México desde hace años? Razones hay muchas, la desconfianza hacia el sector privado, el abandono del Estado de derecho como condición para atraer capital, la incertidumbre regulatoria, y el desmantelamiento de instituciones que en otros países funcionan como palancas del crecimiento. El nearshoring, que pudo haber sido una oportunidad histórica, se convirtió en un eslogan desgastado. Y el Plan México, quedó solo en las fotos del evento.

Crecer al 6 por ciento sostenido no es una fantasía de economistas. Lo han logrado economías que en su momento estaban donde México está ahora. Lo que requiere es claridad de diagnóstico, voluntad política y un entorno que haga rentable invertir en el país. El primer paso, es admitir que el México de los últimos años no ha crecido lo suficiente, que ese fracaso tiene consecuencias reales sobre millones de familias.

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