Sábado, 08 de Agosto 2020
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Un reverendo pepino

Por: Pablo Latapí

Un reverendo pepino

Un reverendo pepino

Sin dispararse, pero tampoco disminuir, el número de contagios por COVID-19 continúa creciendo en el estado de Jalisco y particularmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara ante la indiferencia de una buena parte de la población.

Echando un ojo a cómo se han comportado las cifras de movilidad y lo que se ve en las calles calculamos que más o menos un cuarenta por ciento de la población es a la que le vale un reverendo pepino el virus. Son esos a los que vemos recorriendo la ciudad más allá de lo necesario, atiborrando espacios públicos, sin respetar las medidas básicas de cubrebocas, distancia y lavado de las manos, organizando fiestas y reuniones y paseando de una zona a otra de la ciudad con la enorme posibilidad de que si sin saberlo ya están contagiados, sean auténticos entes que están esparciendo el virus.

Es un porcentaje muy importante de población, de todos los niveles socioeconómicos que navega entre la indiferencia hacia el virus y la falta de información sobre los efectos reales de los contagios.

Buena parte de esa indiferencia tiene que ver con el “valepepinismo” (para utilizar un término más decente) de un pueblo acostumbrado a retar a la muerte, aunque en la mayoría de los casos sea pose o simulación porque cuando se ve la muerte realmente cerca, especialmente la propia, aparece un miedo terrorífico.

Y mucho tiene que ver también el deporte nacional de pasarse las disposiciones oficiales por el arco del triunfo porque viniendo de un estilo de gobierno que tradicionalmente ha sido simulador y corrupto, la indiferencia es una forma de reto.

Y mucho ha tenido que ver, y sobre todo en Jalisco, la calidad de la información oficial sobre el tema; gran parte de ese porcentaje al que le vale un pepino el virus es porque no ha sido “contagiada emocionalmente” por el riesgo del COVID-19.

Así como el gobernador Enrique Alfaro ha enfocado sus baterías a contar con la infraestructura hospitalaria para atender a los enfermos, y a realizar el mayor número de pruebas para tratar de cercar los contagios, no ha dado importancia a la comunicación; sobra decir que a una población como la nuestra mensajes como los suyos, en redes sociales, con discursos largos y además en tono regañón, no están llegando.

Hay que hacer un gran esfuerzo de comunicación que si bien debe incluir pagar espacios en los grandes medios de comunicación (algo que enfada a Alfaro porque siente que son entes corruptos) también podría contar con una buena cantidad de líderes sociales, empresariales y de opinión que encantados de la vida se sumarían a una gran campaña, diseñada por profesionales con el rigor de la mercadotecnia, y con el objetivo de “tocar “ a toda la población.

Estamos convencidos que con ese gran proyecto de comunicación el porcentaje del llamado “Batallón del pepino” se podría reducir la mitad, y entonces sí en Jalisco estaríamos de gane.
 

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