Martes, 14 de Julio 2020
Ideas |

Sugerencia

Por: Eugenio Ruiz Orozco

Sugerencia

Sugerencia

Aprovechando las circunstancias que nos rodean, quisiera tomarme la libertad de hacer alguna sugerencia.

Nadie puede amar lo que no conoce y nadie puede defender aquello que no ama. 

Es necesario adentrarse en la vida de las personas y de los pueblos para identificar sus cualidades, valores, tradiciones, esencias; para admirarlo, para sentir el orgullo que nos identifica como parte de.

México es un gran país. Jalisco es un Estado que ha sido y es muy importante en la configuración de nuestro ser nacional y ¿qué decir de Guadalajara?,  la niña de nuestros ojos, la ciudad más bonita de México.

¿Qué sabemos de nuestra historia?

Debemos cambiar, ya lo dijimos, pero para eso es imprescindible conocernos, autocriticarnos, autoevaluarnos, sin lastimarnos, sin azotar los silicios en nuestra espalda, debemos alejarnos de la culpa y asumir, con seriedad, nuestra responsabilidad, la primera: ¿qué y cómo queremos ser en el futuro? El pasado eso es. El presente es resultado, muy poco podemos hacer. El compromiso está en el porvenir.

Hoy, muchos de nuestros mejores hijos se están yendo a los EUA o a otros países, conozco personalmente a jóvenes de ambos sexos que están triunfando en Japón, Inglaterra, Alemania, Canadá, Francia, Suiza, España, Australia, Israel y muchas naciones. Son capaces, competitivos.

Debemos decidir si sembramos aquí, en nuestra tierra, o lo hacemos en tierra ajena, en la que siempre seremos extranjeros.

Hoy vivimos en medio de una grave crisis mundial y nacional. No nos amedrentemos.
La crisis es oportunidad.

Cuando escuchamos la palabra “crisis” inmediatamente pensamos en una situación extrema. Como resulta evidente, la crisis solo tiene dos resultados posibles, se supera o no, diría el filósofo de Güemes.

Lo realmente importante es que la crisis nos obliga a actuar para resolverla. Exige pensar cómo y en que términos debemos trabajar para superarla. La solución reclama imaginación, talento, voluntad, disciplina, humildad, solidaridad y algo fundamental, la aceptación de nuestros propios actos.

Debemos construir un país auténticamente democrático. No hay duda. Hay que transformar a nuestras instituciones. No hay de otra. Hay que generar riqueza y redistribuirla en razón del mérito, el esfuerzo, el talento y la preparación de quienes la producen. Si no hay equidad no hay paz.

No nos detengamos. Aprovechemos el tiempo. Estudiemos nuestra historia sin exclusiones, sin partidarismos, sin prejuicios. En un país dividido, como el nuestro, debemos conocer todas las versiones para crear la propia. Nadie es dueño de la verdad.

Hoy hay acceso a documentos e información que nos pueden orientar.

En Youtube hay una buena cantidad de videos que ayudan a la comprensión de nuestra realidad política, económica y cultural.

No le tengamos miedo al pasado. No nos convertiremos en estatuas de sal. Debemos desconfiar de un futuro autoritario en el que el miedo nos inmovilice. Leamos al Quijote, recordemos el atrevimiento y la generosidad de Prometeo, inspirémonos en la lealtad y la paciencia de Penélope, pero antes de todo y por encima de todo, conozcámonos, criemos confianza, ayudémonos.

¡Hagamos el camino juntos!
 

Temas

Lee También