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Martes, 11 de Diciembre 2018

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Sexenio .5

Por: Jaime Barrera

jbarrera

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Por los números de las mediciones revisadas ayer, es claro que el hiperactivismo que desplegó Andrés Manuel López Obrador como Presidente electo, le restó más que sumarle, al convertirse en el primer mandatario que gobernó cinco meses antes de iniciar su sexenio.

El tabasqueño asumirá mañana como el primer Presidente de izquierda en la historia reciente de México en un clima que él mismo enrareció con las decisiones que tomó en su calidad de Presidente electo virtualmente en funciones.

Desde luego hay gran expectación de lo que dirá en la Cámara de Diputados luego que le coloquen la banda presidencial, y después ante la población en su mensaje en el Zócalo capitalino.

Tendrá que ser una especie de informe de lo transcurrido en los últimos cinco meses que bien nos pueden permitir decir que estamos ante el inicio del primer Sexenio .5, por su ejercicio de poder desarrollado prácticamente desde el primero de julio.

Muchas cosas han pasado y cambiado en el ambiente político nacional desde su mensaje conciliador de la noche de su triunfal jornada electoral a el que pronuncie mañana cuando se convierta en Presidente Constitucional.

En orden de aparición, está primero la relación pendular, de amor y odio, que se dio con el sector privado y los inversionistas. Tras ganar abrumadoramente López Obrador dedicó sus primeros días a entablar un reencuentro con los otrora empresarios “rapaces” y miembros de la “mafia del poder”, con los que volvió a enfrentarse por su decisión de cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco, y los sobresaltos que causaron las iniciativas morenistas en el Poder Legislativo para revisar las comisiones bancarias y el manejo de las afores y las reservas monetarias del país.

Algo tendrá que decir AMLO para tratar de dar tranquilidad a los mercados cuyo nerviosismo, incertidumbre y pérdida de confianza en el país se expresó ya en la paridad peso-dólar y la caída acumulada de 21% en la bolsa.

Habrá que ver también qué dice respecto a su concepción de la participación ciudadana que degradó con las consultas populares a modo con las que pretendió legitimar su decisión del aeropuerto y avalar el Tren Maya y sus políticas sociales. La falta de legalidad y rigor metodológico degeneraron esos ejercicios y los convirtieron más en instrumentos para consumar tentaciones autoritarias que fortalecer la democracia participativa.

El tema de la Guarda Nacional que militariza su estrategia de seguridad y que tanta división ha causado, aún entre sus seguidores, será sin duda un tema obligado en su discurso de toma de posesión, así como lo que vendrá con el tema del combate a la corrupción, luego del desconcierto que causó su postura del “Punto Final” con el que pretende perdonar la corrupción de los políticos y funcionarios que le antecedieron.

Otro tema crucial será lo que plantee de su relación con las entidades y los gobiernos de los estados, especialmente con los de oposición que han cuestionado el trato presupuestario y criticado el centralismo que temen por la figura de los superdelegados, que ven como amenaza al Pacto federal. Veremos.

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