Sábado, 04 de Diciembre 2021

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Revocación y desgaste del INE

Por: Diego Petersen

Revocación y desgaste del INE

Revocación y desgaste del INE

La revocación de mandato es cualquier cosa menos un capricho. Ya hemos dicho que es un absurdo que sea al propio presidente quien promueva la revocación, que es muy perverso que un político, sea quien sea, utilice de esa manera una figura que está pensada para que los ciudadanos podamos castigar, no para alimentar el ego de quien detenta el poder ejecutivo. Más allá del ego del presidente, la revocación se ha convertido en una forma de desgastar al Instituto Nacional Electoral (INE) y a la democracia misma.

La supuesta discusión en torno al presupuesto del INE en la Cámara de Diputados terminó siendo un linchamiento a Lorenzo Córdova. Los menos responsables del costo del INE son los consejeros que ni siquiera pueden decidir su sueldo. Si la democracia mexicana cuesta lo que cuesta es por la profunda desconfianza que se tienen los partidos, por el fantasma de una historia de fraudes y la decisión, discutible pero vigente, de que el dinero de los partidos provenga fundamentalmente del erario. La única institución con capacidad para modificar esas reglas es el Poder Legislativo. 

El juego es bastante perverso, pues los mismos diputados que exigen la reducción del presupuesto son los que promueven un innecesario e inútil ejercicio de revocación de mandato cuyo resultado sabemos de antemano, pues salvo un pequeño grupo de fanáticos antilopezobradoristas que viven en la guerra fría de los años sesenta y se quedaron instalados en la Cristiada (en “una lucha intestina (sic) contra el comunismo”, dijo el líder de Frena Gilberto Lozano en su visita al cardenal Juan Sandoval) nadie está pidiendo que se vaya el presidente. Lo más patético es que la presión de Morena para cambiar la forma de recolección de firmas obligó a los consejeros, a mover la consulta al 10 de abril de 2022, el domingo previo a la Semana Santa, lo que hará aún más complicada la convocatoria a la urnas y, por tanto, más inútil del gasto y el ejercicio.

Desaparecer al Instituto Electoral y regresar las funciones a Gobernación, como se ha insinuado desde el gobierno, es una regresión francamente imposible. No solo sería una reforma constitucional que no tiene los votos en el Congreso, sino que también generaría una enorme inconformidad social.  ¿Quién y qué se gana entonces desgastando al INE? Podríamos pensar que si alguien necesita una autoridad electoral fuerte y creíble es Morena, el favorito para 2024. Pero, para la restauración de la presidencia todopoderosa capaz en sí misma de “transformar” al país que imagina López Obrador todo poder que no emane de Palacio Nacional sale sobrando. La revocación, la comparecencia de Córdova y la reducción presupuestal no son sino parte de un mismo proceso de debilitamiento institucional.

diego.petersen@informador.com.mx
 

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