Domingo, 18 de Abril 2021

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Revocación de mandato

Por: Diego Petersen

Revocación de mandato

Revocación de mandato

Tener un arma en casa es un derecho. Sin embargo, todos sabemos el riesgo que ello implica. Las mediciones que se han hecho en Estados Unidos señalan que la probabilidad de que un arma en casa termine disparada contra un familiar es de 50 por ciento, sea por un niño, un neurótico, un borracho o por un simple accidente. En México el número de armas en casas es sustancialmente menor, pero no por ello dejan de ser un riesgo.  

Algo similar sucede con la democracia. La revocación de mandato es un arma muy potente, un instrumento que nos dimos los ciudadanos para poder quitar del poder a quien consideramos que, por razones graves que atentan contra la nación misma, no debe seguir ejerciéndolo. Ojo, no es para quitar a un presidente o gobernador que nos cae mal, para eso tenemos elecciones intermedias y generales, es solo para casos realmente extremos. De ahí que las condiciones para llevar a cabo una revocación de mandato sean muy específicas y nada fáciles de lograr. En el caso del presidente de la República se pide un altísimo número de firmas para la solicitud, casi dos millones de ciudadanos, y para que sea válido, es decir, para lograr la destitución, el número de personas que deben votar por la revocación tiene que ser mayor al que votó en la elección presidencial. 

A los gobernantes populistas les encanta jugar con este tipo de armas, presumir que se someterían con gusto a la revocación, pero terminan jugando con otras figuras...

A los gobernantes populistas les encanta jugar con este tipo de armas, presumir que se someterían con gusto a la revocación, pero terminan jugando con otras figuras, sea la ratificación de mandato, como le gusta a Alfaro, o las consultas populares patito que tanto fascinan al presidente. Los dos métodos comparten una condición: son fácilmente manipulables y siempre tienen resultados cercanos al 90 por ciento. En términos de nuestra metáfora son el equivalente a pistolas de juguete: hacen a los niños y a los políticos sentirse fuertes y valientes. Digámoslo con todas sus letras: la ratificación y las consultas estilo 4T son falsos juegos democráticos que solo sirven para alimentar el ego.

Lo que hay que cuidar, pues es una arma muy valiosa y poderosa, es la figura de revocación de mandato. Tan irresponsable es que los gobernantes en funciones hablen de ella, como que algunos miembros de la oposición estén pensando siquiera en proponerla. Habrá que ponerle a la ley, como a los productos peligrosos, una leyenda en grandes letras que rece: Úsese sólo en caso de emergencia, no de deje al alcance de políticos populista ni opositores cegados por el odio. En caso de duda, consulte a un niño.

diego.petersen@informador.com.mx

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