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Martes, 20 de Noviembre 2018

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¿Quién tiene la razón?

Por: Guillermo Dellamary

¿Quién tiene la razón?

¿Quién tiene la razón?

En las discusiones, lo más frecuente es enfrascarse en un enfrentamiento de egos y orgullos en donde al final ninguno parece tener la razón.
Las luchas de poder en la pareja se sustentan en tratar de defender lo que cada quien considera como su verdad, y todo se centra en darle vueltas a lo mismo con tal de demostrar que el otro es el que está equivocado.

Veamos algunos puntos a considerar sobre el tipo de discusión que ustedes practican.

-Si la discusión es muy emocional, la forma de hablar y los tonos que usan están exaltados. Por lo que las palabras y los argumentos ya se encuentran contaminados de estados mentales negativos. Se convierte en pleito y no se logrará un buen acuerdo sino más bien se terminarán faltando al respeto y lastimando.

-Cuando la discusión se basa en acusar y culpar al otro, en vez de hablar de sí mismo y de asumir las propias responsabilidades. De seguro generará mucho más enojo y malestar, porque a nadie le gusta que nos culpen y acusen.

-Arrancar las discusiones con el “tu dijiste” y sobre todo insistir en que sí lo dijiste y no es cierto o fue mal interpretado. Genera mucha irritación, principalmente cuando quieren poner en tu boca palabras que nunca dijiste. Especialmente cuando te señalan que tienes mala memoria y el otro se jacta de sí tenerla muy buena.

-Usar el recurso de adjudicarle características de la personalidad que no son ciertas, pero que se dan por hechas, es un golpe bajo. Como por ejemplo: “siempre has sido una mentirosa”, “eres un mujeriego”, “ofendes a las personas”, etcétera. En fin, juzgar a la pareja y ponerle tus criterios a su personalidad y conducta.

-Utilizar algunas revelaciones confidenciales que se han compartido en conversaciones pasadas, y ahora embarrárselas en la cara, es un acto de clara agresión y falta de respeto de lo más vil. Usar en su contra algo que te confió y ahora tenerlo como parte de tus argumentos para atacarlo, es un acto atroz.

Es evidente que utilizar recursos como los que hemos mencionado, no llevan a tener una sana conversación. Sino más bien terminará en un desastre y dañándose más. Así que de entrada charlemos para llegar a un acuerdo, no para ver quién tiene la razón.

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