Miércoles, 01 de Diciembre 2021

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¿Por qué la UNAM?

Por: Pablo Latapí

¿Por qué la UNAM?

¿Por qué la UNAM?

Es una auténtica pena que en su más reciente cruzada contra molinos de viento el Presidente López Obrador la haya emprendido contra la UNAM por considerarla una institución conservadora y neoliberal.

Habla de muy poco conocimiento de lo que es una auténtica universidad y máxime una universidad pública.

Pretender juzgar a una institución de las dimensiones de la Universidad Nacional por las preferencias políticas o tendencias de los grupos que se pelean el control de la operación y las cuestiones administrativas es absurdo.

Un gobernante no puede ni debe enemistarse con la universidad pública más importante.

Más allá del grupo o grupos políticos que la operen está el sentido más amplio de una casa de estudios y del pensamiento donde siempre están y estarán reflejadas todas las corrientes de pensamiento de un país.

Ahí es precisamente donde se discuten y analizan las grandes ideas y las grandes vertientes ideológicas.

Y precisamente por su carácter universal están presentes todas. 

Y por supuesto que hay corrientes neoliberales y conservadoras (mal haría la UNAM en pretender ignorarlas) pero también están muy presentes corrientes ortodoxas, heterodoxas, liberales e incluso radicales.

Y la gran sabiduría de nuestra UNAM es esa capacidad para albergar y discutir todas las formas de pensamiento.

Quienes somos universitarios (porque cuando estudias en una universidad pública eres universitario para toda la vida) recordamos y vivimos con emoción esa multivariedad de corrientes y posturas.

En los tiempos de aula por los salones desfilan todo tipo de maestros, de todas la vertientes habidas y por haber, y también los grupos y corrientes estudiantes que van desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda.

Y rara vez el conflicto escala más allá de discusiones acaloradas en salones y auditorios.

En nuestros tiempos de estudiantes en los salones en la Facultad de Economía estaba representado todo el país; por igual se sentaban bajo el mismo techo el hijo del banquero o del secretario de estado como el carnicero, el taxista o el chavo banda salido de las colonias más bravas de la ciudad.

Y todos convivíamos y convivíamos bien; con un respeto admirable.

Aunque suene a slogan una universidad es una casa abierta al tiempo y a todas las corrientes de pensamiento. Y esta nueva cruzada de López Obrador, al pretender juzgar a todos los universitarios con las mismas definiciones le va a pasar una factura muy alta.

Si bien es cierto que sus niveles de popularidad se encuentran altos en los segmentos populares, entre los sectores críticos ha ido perdiendo terreno de manera importante.

Ya el pleito con la clase media le costó perder la mitad de las alcaldías de la Ciudad de México, y ahora agresiones como las que ha cazado contra científicos, contra organizaciones que viven de los donativos y ahora contra los universitarios tendrán un peso aún mayor.

Los universitarios somos muchos más de los que piensa el Presidente y no podemos quedarnos tranquilos con una descalificación tan agresiva como la que ha llevado a cabo.

Y además, en tres años López Obrador se habrá ido, mientras la UNAM seguirá aquí como siempre.

platapi@hotmail.com

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