Como pasa en cada cambio de Gobierno, sobre todo cuando hay alternancia y un partido político releva a otro en el poder, se hacen públicos los malos manejos en que incurrieron sus antecesores con la multimillonaria bolsa acumulada con las aportaciones de las y los servidores públicos estatales al Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal). Luego con esas denuncias no pasa nada y la opacidad casi absoluta con la que se maneja este fondo, y que propicia las irregularidades, queda igual hasta la llegada de las nuevas autoridades.Por eso, ojalá que la querella presentada ayer en la Fiscalía Anticorrupción contra ex funcionarios del Ipejal por la inversión perdida de más de 600 millones de pesos del fondo de los trabajadores en la empresa española Abengoa, que estaba a punto de la quiebra, sea el fin de este círculo vicioso de impunidad, y el inicio de la confección de nuevas reglas que haga más transparente el manejo financiero del Ipejal, y evitar así nuevos casos de corrupción.El caso Abengoa es un claro ejemplo de una mala, y a decir del nuevo titular Iván Argüelles, ilegal decisión que se tomó en noviembre de 2015 y que afectó el patrimonio de la institución que se encarga de sostener a los trabajadores en retiro, y cuyos rendimientos son cada vez menores por descuidos como este. Tocará a la Fiscalía determinar si se trató de una negligencia o de un claro esquema de corrupción.Muchos empresarios o inversionistas privados se acercan a los funcionarios del Ipejal por los millonarios recursos con que cuenta y con los que buscan hacer negocios.Así pasó con el polémico proyecto turístico de Chalacatepec, el famoso Nuevo Cancún, en el sexenio de Emilio González Márquez, para el que antes se modificó la Ley de Pensiones para que el Ipejal pudiera hacer adquisiciones sin consultar al Congreso; o con la inversión en la Villa Panamericana, que también está en una disputa jurídica. El Gobierno de Aristóteles Sandoval dijo que investigaría estos y otros casos, pero a lo único que llegaron fue a concluir que fueron inversiones de alto riesgo que debían evitarse a futuro.Por eso, ahora que se investigará el caso Abengoa, los nuevos responsables del Ipejal deben hacer público el balance de cómo encontraron sus finanzas. ¿Cuántas asociaciones y con qué empresas se invirtieron estos recursos públicos? ¿Cuántas nuevas adquisiciones se hicieron y cuál es el padrón de propiedades actualizado de Pensiones? ¿Qué dependencias públicas le deben? ¿Cuántos créditos dio a los trabajadores para casa y otros bienes y cómo está la cartera de pagos? ¿Cuál fue el comportamiento del patrimonio del Ipejal en los últimos seis años? ¿Creció o bajó y cuánto en cualquiera de los casos? En el sexenio del panista González Márquez, pese a todas las polémicas, creció 50% y cerró con casi 10 mil millones de pesos en créditos que significaban la compra anual de 25 mil casas; con seis mil millones de pesos en inversiones a largo plazo en distintas instituciones financieras y otros cuatro mil millones de pesos en bienes inmuebles.Por su dimensión y por ser dinero de los trabajadores al servicio del Estado, este patrimonio es una tentación para cualquier funcionario, por eso sólo se podrá cuidar transparentando cada uno de sus movimientos.jbarrera4r@gmail.com