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Jueves, 13 de Diciembre 2018

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PAN partido

Por: Jaime Barrera

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Las contiendas democráticas internas, que desde su origen y hasta su llegada al poder en el año 2000, habían sido su principal fortaleza, hoy parecen estar convertidas en una gran fuente de conflictos en el Partido Acción Nacional.

Desde luego que las elecciones primarias panistas siempre subían de tono y habían provocado ya la salida de destacados militantes y dirigentes tras algún resultado en el que estaban en desacuerdo, pero por lo general, los derrotados terminaban sumándose al ganador.

Lo ocurrido ayer en las elecciones para elegir a su dirigente nacional y al local fue muy distinto, y reabrió los reproches que vinieron tras el fracaso electoral de julio pasado, ya que el grupo político del ex candidato presidencial, Ricardo Anaya, mantuvo el control con el triunfo del senador Marko Cortés.

Ayer la elección interna terminó en una serie de dimes y diretes entre los organizadores de los comicios panistas, el candidato triunfador y el perdedor Manuel Gómez Morín y Felipe Calderón, ex dirigente nacional y Presidente de la República, postulado por ese partido, al renunciar a su militancia.

Mientras Calderón acusó que el blanquiazul está en manos de una camarilla, que sólo cuida sus intereses políticos y económicos, y que con la manipulación del padrón electoral ha desalentado la participación de la propia militancia. La dirigencia panista saliente y Cortés lamentaron la falta de crítica de Calderón y lo responsabilizaron de que los vicios del PAN llegaron cuando él lo controló como Presidente. Gómez Morín, hijo de uno de los fundadores del PAN, denunció una elección inequitativa y amañada, y pronosticó que un PAN como el de hoy no servirá al país.

En Jalisco, aunque no en ese tono tan radical, también hubo inconformidades por el triunfo de Pilar Pérez Chavira en la elección interna para la dirigencia del PAN estatal. Los perdedores Carlos Arias y César Madrigal, acusaron desde la campaña que la ganadora, que se convertirá en la primera mujer en llegar a esa posición en la historia de ese partido, representa la continuidad de grupo que ha controlado al PAN en la última década.

Tanto a nivel nacional como local, los perdedores aseguran que por los resultados de ayer el blanquiazul no significará un verdadero contrapeso. A nivel nacional porque los gobernadores panistas que adquirirán un muy importante peso en la nueva dirigencia, buscarán estar bien con el Presidente Andrés Manuel López Obrador para recibir los recursos que busquen para sus estados. Y a nivel local, porque ven a Pérez Chavira como parte del conocido como grupo del Comité Estatal, que avaló la alianza con el partido Movimiento Ciudadano en la pasada elección, y por lo que los ven como incondicionales del futuro gobernador, Enrique Alfaro.

Lo cierto es que tener un PAN debilitado, no es una buena noticia para el escenario político nacional y local. Lo dicho, hoy los contrapesos deberán venir de la sociedad civil organizada.

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