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Miércoles, 14 de Noviembre 2018
Ideas |

No somos iguales, sino diferentes

Por: Guillermo Dellamary

No somos iguales, sino diferentes

No somos iguales, sino diferentes

Hay parejas que se confunden porque creen que deben de pensar igual o muy parecido.  Y lo peor del caso es que no saben cómo arreglar las diferencias.

El problema es cuando recurren a las discusiones y se hacen de argumentos que más bien parecen discursos para querer imponer su visión o verdad al otro. Y es allí donde interviene el orgullo y las ganas de dominar al otro.

 La realidad es que debemos de partir de la idea de que todos pensamos muy distinto, y que la comunicación es indispensable para manifestar nuestras opiniones y de esta manera comprendernos,  para así llegar a mutuos acuerdos.

Bajo un planteamiento así, resulta ridículo que una pareja concluya que hay que separarse porque piensan distinto. Lo más seguro es que quieran terminar la relación porque ya no logran llegar a unos acuerdos.  Y lo más probable es que a uno de los dos o ambos, no están dispuestos a dialogar y a ceder, y poder negociar un acuerdo satisfactorio para los dos.  Cuando pasa esto, es que el orgullo y la cerrazón predomina en la relación.

Aquí 5 consejos para reflexionar.

1) Ya vivir en pareja implica haber llegado a acuerdos y tener afinidad, pero en algún momento iban a surgir muchas diferencias que hay que aceptar como parte de la relación.

2) Que las diferencias son muy importantes pues reflejan que cada quien tiene su propia personalidad y manera de pensar. Por lo que es indispensable reconocerlo y respetarlo.  Y por ningún motivo rechazar o devaluar sus ideas y modo de pensar.

3) Hay que preguntar y escuchar las percepciones e ideas diferentes que tiene la pareja,mel objetivo es entenderlas. Y el mejor ambiente para lograrlo es el diálogo. Y no dejar que se convierten en discusión, eso ya es negativo y conduce a las ofensas y a la terquedad.

4) Se trata de llegar a unos acuerdos y para ello se necesita dialogar y comprender. Nunca imponer ni amenazar.  No hay que desesperarse y sobre todo estar dispuesto a ceder.  Es un ejercicio de desprendimiento de las propias ideas y de vencer el orgullo.

5) Seguirán existiendo diferencias y aprender a vivir contento con ellas, respetarlas y reconocer que enriquecen la vida en pareja.

Bienvenidas las diferencias.

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