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Miércoles, 15 de Agosto 2018

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Nacionalismo sumiso

Por: Rubén Martín

Nacionalismo sumiso

Nacionalismo sumiso

Bastó un tardío y tibio discurso del Presidente Enrique Peña Nieto criticando al mandatario de Estados Unidos Donald Trump por sus recientes mensajes contra el país, para que una parte de la sociedad desempolvara rancios sentimientos nacionalistas y patrioteros. Buena parte de los intelectuales y de los columnistas afines a Los Pinos, en primer lugar.

Ahora resulta que bajo las amenazas del inquilino de la Casa Blanca (la de Washington, DC, no la de Las Lomas) los poderes públicos, los candidatos presidenciales y buena parte de los medios oficialistas se sintieron cobijados, representados por las palabras de Peña Nieto, y desde los empresarios hasta las iglesias se convoca a la unidad nacional.

En medio de este farragoso y falso nacionalismo, conviene recordar algunas cosas. En primer lugar, Peña Nieto ha sido un gobernantes sumiso y temeroso del actual gobierno de Estados Unidos. Basta recordar que bajo la estúpida asesoría de Luis Videgaray, se apostó por tener una relación cercana y cordial con Donald Trump bajo la supuesta amistad de Videgaray con el yerno presidencial Jared Kushner. Como se recuerda, esta apuesta salió terriblemente mal, pues se invitó a México a quien era apenas el candidato del partido Republicano a la presidencia, y con ese gesto se le ayudó a posicionarse frente a su oponente Demócrata, Hillary Clinton. La apuesta salió tan mal que apenas regresó a Estados Unidos, Trump volvió con su cantaleta de que México pagaría por el muro en la frontera. Como se recordará, en la rueda de prensa conjunta, se vio a un Peña Nieto temeroso e inseguro frente al empresario anaranjado.

Luego han trascendido frases de al menos dos conversaciones telefónicas entre Trump y Peña Nieto donde el primero deja de lado la diplomacia que se supone debe imperar en este tipo de mensajes y llanamente grita y regaña al Presidente mexicano, y este no responde a la altura. Entonces, ¿de dónde sale el Peña Nieto nacionalista y defensor de la soberanía nacional?

Pero más allá de sus yerros personales y la subordinación a los gobiernos de Estados Unidos que ha mostrado Peña Nieto y su gabinete, hay que recordar que la administración actual ha continuado una estrategia entreguista que empezó a tejerse hace 30 años.

Si algo presumían los gobiernos priistas era de mantener una política exterior independiente y no subordinada a ninguna potencia. Esta política exterior mexicana se cambió justo cuando empezó a implementarse la política económica neoliberal, emanado justamente del gobierno de Estados Unidos y de los organismos financieros internacionales.

Con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) terminó por subordinar al gobierno de México al de Estados Unidos. De manera voluntaria, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari supeditó la política económica, la energética e incluso de seguridad nacional, a las estrategias e intereses geopolíticos de la potencia capitalista dominante.

Esa supeditación sigue vigente, de tal manera que la retórica nacionalista y soberanista de Peña Nieto es meramente eso, retórica que no se corresponde con la realidad. La realidad es que el de México es un gobierno sumiso a la potencia del Norte.

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