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Miércoles, 11 de Diciembre 2019
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Mujeres que dejan huella: Sonia Solorzano

Por: Maya Navarro de Lemus

Mujeres que dejan huella: Sonia Solorzano

Mujeres que dejan huella: Sonia Solorzano

22 DE ABRIL EN ANALCO.

VIERNES SANTO.

Con dolor Sonia Solorzano relata cómo vivió el 22 de abril de 1992.

Hace 27 años yo era una joven de 19 años, vivía con mis papás y hermanos, trabajaba; tenía sueños, ilusiones y metas que cumplir. Se diría que tenía una vida hecha.

El día 22 de abril de 1992, como todos los días me preparé para irme a trabajar. Como era miércoles de pascua solo estaba haciendo guardia por temporada de vacaciones, estuve parada unos minutos en espera del camión, veo que se acerca y le pido la parada. Antes de mí se sube con dificultad una señora de edad avanzada, subo y me dirijo hasta la puerta de atrás.

El camión venía lleno, éramos unas 15 personas paradas, de pronto solo sentí un golpe muy fuerte bajo los pies… Todo empezó a oscurecer… cuando recobre el conocimiento, escuchaba voces que decían “si está viva… Te duele algo… Puedes bajarte...”. Sobre mí, había cuatro personas muertas, dos explosiones hicieron volar el camión.

Yo solo gritaba que me sacaran de ahí, que no entendía qué pasaba. De momento pensé que el chofer del camión había chocado, pero al voltear hacia la calle, solo pude ver ruinas, casas cayendo, gente herida.

Había explotado, por fin se sube una persona a tratar de ayudarnos, después de él se sube un rescatista de la Cruz Roja, entendí que no podía moverme, mi brazo izquierdo y mi pierna derecha estaban lastimados. El rescatista comienza a organizar el rescate de los que estábamos atrapados dentro del camión.

En todo momento el rescatista de la Cruz Roja trataba de tranquilizarme, en lastimarme lo menos posible. Cuando me sacan del camión me acuestan sobre el piso entre tierra, escombro, sangre. Miro alrededor y veo heridos, sangre, gente gritando, pidiendo ayuda o buscando a alguien. Veo a una mujer gritando “salven a mi bebé”, ella estaba enterrada del pecho hacia abajo, cuando veo que logran sacarla, ella estaba embarazada y al momento mueren ella y su bebé.

Me llevan en una ambulancia hasta la Cruz Verde en Medrano, ahí me valoran y me dice un doctor que me tienen que llevar a la clínica 14 del IMSS para cirugía, llegan por mí. El señor que va a llevarme a la clínica del IMSS me pide perdón por el transporte en el que me va a llevar… Para mi sorpresa era una carroza fúnebre.

Desde entonces ha sido un peregrinar en hospitales, con médicos y tratamientos médicos. Al día de hoy llevo 22 cirugías, gracias a ellas aún conservo mi pierna.

Con todo esto a cuestas y dolida tanto física como mentalmente por el daño sufrido a consecuencia de la mayor tragedia en Guadalajara, doy gracias a Dios por la nueva oportunidad de vida porque en el camión que estaba yo, de 56 pasajeros solo a 11 nos rescataron con vida.

Año tras año después de ese 22 de abril, siempre de una u otra forma trate de encontrar a ese rescatista que me ayudó con este milagro de vida. Conservo una foto que un fotógrafo de una revista tomó, en el momento en que me encontraba tirada y prensada entre fierros en el camión, tirada en el piso y a un lado el rescatista de la Cruz Roja de perfil. Solo Dios sabe los momentos exactos y hace dos años por fin pude conocer a ese gran ser humano, el rescatista de la Cruz Roja, por fin volvía a tener rostro y voz esa imagen en mis recuerdos. El día 21 de abril de 2017, pude decirle lo que tanto necesitaba decirle “GRACIAS”.

Mi lucha aún no acaba, en tanto no logre encontrar justicia, respeto y la verdad de que públicamente se diga que quien nos causó todo el daño fue PEMEX.

Pocos gobernadores han sido sensibles a nuestro dolor, a nuestra condición como personas con discapacidad a consecuencia de las explosiones del 22 de abril de 1992. Uno de ellos ha sido el actual Gobernador del Estado Ing. Enrique Alfaro, con el apoyo brindado hacia nosotros y acompañándonos en el Barrio de Analco. Confío en que continúe por toda esta administración con esa sensibilidad hasta el día de hoy.

Mi nombre es Sonia del Carmen Solorzano Romo, soy una mujer resiliente, mi dolor es mi motor.

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