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Jueves, 15 de Noviembre 2018
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¡Minervino Rojas, una vida dramática!

Por: Emilio Fernando Alonso

¡Minervino Rojas, una vida dramática!

¡Minervino Rojas, una vida dramática!

Hace un par de días, un amable lector nos escribió a la redacción de EL INFORMADOR solicitando una columna para recordar al gran lanzador cubano de los Charros de Jalisco, Minervino Rojas, quien jugó aquí en los sesentas y después en Grandes Ligas con los Serafines de California, hoy Ángeles de Anaheim. Por ello, gracias a esta petición de uno de nuestros lectores, les presento hoy esta historia verídica y dramática del siempre bien recordado pitcher antillano, de quien ya habíamos abordado su paso por el beisbol mexicano con los Charros de Jalisco dada su importancia y gratos recuerdos.

Nativo del poblado Los Remedios, municipio de Villa Clara, Cuba, sus padres le pusieron por nombre Minervino Alejandro Rojas Landín, y comenzó a jugar desde pequeño al beisbol, deporte que lo llevaría primero a México, donde figuró con los Charros de Jalisco, y después a los Estados Unidos, actuando para los Serafines de California, y en tan sólo dos años, del 66 al 68, logró consolidar una buena carrera como pitcher relevista llegando a salvar 47 juegos que fue la marca histórica de su equipo, hasta que años después el gran relevista Donnie Moore logró romper ese récord al llegar a 89 salvamentos. La marca del lanzador cubano duró varias campañas, pero los récords están hechos para romperse, y ese privilegio le tocó a Donnie Ray Moore, relevista nativo de Lubbock, Texas, quien jugó para los Cachorros de Chicago y los Ángeles de Anaheim.

Minervino Rojas había sido traído al beisbol mexicano por los Charros de Jalisco, equipo donde tuvo buenas temporadas, convirtiéndose en pitcher abridor de cabecera de la organización tapatía, hasta que se lo llevaron a Grandes Ligas, y allá lo convirtieron en relevista con buenos resultados. No obstante la noche del 30 de marzo de 1974 la vida le tenía deparada una tragedia, cuando viniendo de regreso de un día de pesca con su familia en los Cayos de La Florida, su auto volcó, muriendo en el accidente dos de sus hijos y quedando él gravemente herido, con una lesión en la espina dorsal que lo dejó paralizado del cuerpo. Su esposa y otro de sus hijos sobrevivieron al trágico accidente, y fue ayudado por sus compañeros de equipo, siendo el promotor de esa acción el torpedero Jim Fregosi, creando para ello una fundación.

Minervino logró salvar la vida, pero nunca pudo volver a caminar y murió en 2002 en un hospital de Los Ángeles, California, a los 68 años de edad, pero sigue y seguirá vivo siempre en la mente de la afición tapatía al beisbol.

Justo a él le conectó Héctor Espino en un juego nocturno, entre los Charros de Jalisco y Sultanes de Monterrey, el cuadrangular más largo de la historia en el Parque Tecnológico botando la pelota el llamado “Niño Asesino”, por arriba de las torres del alumbrado y aterrizando la esférica en la Avenida Revolución, cuadrangular por cierto que poca gente vio, aunque todavía hoy, miles de personas aseguran haber estado esa noche en el parque de pelota, cuando en realidad, había poca asistencia, pues en el Jalisco jugaron a la misma hora con estadio lleno Guadalajara contra Milán de Italia un juego amistoso de futbol. Pero así es la vida, y hasta la fecha personas que no vieron ese larguísimo cuadrangular de Héctor Espino sobre un lanzamiento de Minervino Rojas, continúan afirmando que estuvieron ahí en ese momento.

Los espero hoy en ESPN a las 6:50 PM, donde narraré el juego de Copa MX entre Tampico Madero vs. Veracruz.

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