Miércoles, 08 de Abril 2020
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Los médicos de Pueblo quieto

Por: Diego Petersen

Los médicos de Pueblo quieto

Los médicos de Pueblo quieto

A un costado de las vías de tren, en la colonia Jardines del Bosque, hay un asentamiento de esos que llaman irregular pero que después de 40 años de estar ahí lo único irregular es que el Ayuntamiento de Guadalajara siga pensando que es irregular. Los habitantes de ese enclave de casas de lámina y cartón fueron originalmente migrantes y sus hijos ya nacieron y crecieron ahí, en la zona de federal del derecho de vía del ferrocarril. Tiene fama de ser un enclave peligroso, que los habitantes de esa colonia roban a todo el que pasa por ahí. Pero cuando la Policía de Guadalajara acude -cada venida de obispo- a hacer sus investigaciones sobre las denuncias la respuesta de todos los habitantes de la colonia es siempre la misma: “No vimos nada”, “aquí no pasó nada”, “este es un pueblo quieto”. Cuenta la leyenda que fueron los mismos policías quienes bautizaron a esta colonia inexistente en los mapas de la ciudad como Pueblo quieto.

Estos días Guadalajara parece un Pueblo quieto. Aparentemente nada pasa, todo está tranquilo, las calles se ven vacías, las campanas de las iglesias no repican, los merolicos están callados, las plazas yermas. Hasta los perros parecen haber entendido la emergencia y ladran menos. Pero en medio de esta aparente calma hay quienes están viviendo un momento sumamente complicado: los trabajadores de la salud.

Los trabajadores de la salud se preparan para lo que quizá sea la peor batalla de su vida. Apoyémoslos 

Hay mucho ruido y desinformación sobre el estado real de nuestras instituciones de salud. Se convirtió, tristemente, en un asunto ideológico y de confrontación política por lo que hoy es muy difícil saber cuál es la verdad sobre el nivel de abasto de medicamentos, insumos, equipo médico y reactivos en el sector salud. No podemos creerles a los detractores del gobierno, pero tristemente tampoco a los voceros de las instituciones. A los que sí podemos creer, porque están en la brega cotidiana es a los doctores, doctoras, enfermeras y enfermeros del IMSS que se manifestaron ayer porque no tienen los insumos suficientes, o a los médicos de los institutos nacionales que no se sienten respaldados para lo que tienen que enfrentar.

Si los ciudadanos comunes hacemos caso, nos encerramos, bajamos en lo posible el contacto, nuestro riesgo es ciertamente menor. Sin embargo, para los trabajadores de la salud es todo lo contrario. Ellos están en las trincheras de una guerra que apenas comienza y no tienen armas suficientes para defenderse a sí mismos y para dar la batalla, en parte porque el sistema de abasto del gobierno no está siendo eficiente pero también porque en la histeria colectiva hay compras de pánico de insumos como tapabocas que cubren a quien no lo necesita y medicinas que tristemente caducarán en un cajón en lugar se salvar una vida.

Detrás de la aparente quietud de Pueblo quieto los trabajadores de la salud se preparan para lo que quizá sea la peor batalla de su vida. Apoyémoslos.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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