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Sábado, 17 de Noviembre 2018

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Ideas | Estas ruinas

Los candidatos dependientes y los que no

Por: Antonio Ortuño

Los candidatos dependientes y los que no

Los candidatos dependientes y los que no

Hay de independencias a independencias. Y cuando se trata de candidatos a puestos públicos, esta aparente perogrullada adquiere sentido. ¿Recuerdan al payaso Lagrimita, quien no mostró interés por sus conciudadanos durante toda su larga vida, más allá de intentar hacerlos reír (cosa que, hemos de aclarar, es discutible que haya conseguido con la mayoría de nosotros) hasta que fue súbitamente lanzado como “independiente” en pos de la alcaldía de Guadalajara hace tres años? Esa maniobra, ideada por algún asesor con un profundo y evidente desprecio por la ciudad, fue un fracaso absoluto, porque Lagrimita consiguió solamente el 0.73 por ciento de los sufragios y no influyó para nada en el rumbo de las votaciones, como es verosímil que esperaran que sucediera los genios que lo engallaron para concurrir. Cada peso que se gastó en esa campaña fue un peso tirado a la basura, desde luego, y un peso que no salió de la cartera del iluminado asesor, sino del presupuesto. Es decir, que a usted, a su familia, a sus amigos y a todo mundo en el Estado le costó la aventura encabezada, de mala gana, por el payaso de la tele. Y todo para que el asesor asno se riera (al menos hasta que lo corrieron sus jefes, luego de la debacle).

¿Qué pensar de las candidaturas dizque independientes del Bronco, aún gobernador de Nuevo Léon, quien fue militante del PRI durante más de tres decenios? ¿O de Margarita Zavala, cuya familia forma parte de las dinastías centrales del PAN, y que es ni más ni menos que la esposa de un ex presidente panista, como Felipe Calderón? ¿O de Armando Ríos Piter, reciente ex perredista al que le quisieron colgar el mote del “Macron mexicano”, para ver si se producía el milagro y las multitudes se lanzaban a apoyarlo? Estos tres aspirantes encabezan la lista de los que más firmas han conseguido en busca de que el INE los registre como candidatos independientes a la presidencia. Y todos ellos, como es fácil notar, provienen del corazón mismo del sistema de partidos. Serán formalmente independientes pero no tienen ninguna clase de pedigrí ciudadano, como se han afanado tantos en afirmar. Un caso similar, aunque no haya formado parte de un instituto político, es el del locutor Pedro Ferriz de Con, quien llegó a ser uno de los periodistas más poderosos del medio y que se ha codeado durante tanto tiempo con los poderosos de este país que resulta difícil sostener que es un ciudadano común y corriente.

Desde luego que no sucede así con todos. Pedro Kumamoto, el diputado independiente por mi distrito, el 10 de Zapopan, y quien ahora está embarcado en la aventura de conseguir su registro como candidato independiente para senador, es un ejemplo. Kumamoto no proviene de ningún partido. Comenzó su carrera política apenas egresar de la universidad. Ha impulsado, en el Congreso, propuestas que han puesto frenos a los inmensos privilegios, económicos y legales, que la clase política se concede a sí misma. Hay gente que no está de acuerdo en sus medidas y que pela los dientes ante la posibilidad de que aparezcan más kumamotos. Y muchos de ellos son periodistas que juzgan las acciones del joven tapatío con una severidad que, cosa curiosa, nunca han mostrado ante esos partidos que, una vez que sus candidatos ganan las elecciones, se encargan de que les compren publicidad, les inviten el almuerzo y los convenzan de que son alguien. Tampoco, por cierto, ese periodismo que solo tiene ojos para el poder y sus ejecutores, y que cierra los caminos a las expresiones contrarias a sus intereses, puede reclamar el título de independiente.

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