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Miércoles, 19 de Septiembre 2018

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Lenguaje y política

Por: Diego Petersen

Lenguaje y política

Lenguaje y política

Pocas cosas son tan importantes en la política como el lenguaje. El lenguaje define; construye o destruye; acerca o aleja. El uso del lenguaje es parte de las normas y de las acciones significativas.

A nadie le gusta que le digan corazoncito, salvo que quien te lo diga sea tu novio(a), tu mamá o alguien muy cercano. De un político, por más que sea puro amor y paz, y suponiendo que realmente quiera mucho a las reporteras, es un insulto, sobre todo porque llamarlas así fue una manera de no responder a la pregunta que le habían hecho. No hay manera que esa respuesta de Andrés Manuel no sea despectiva. Si López Obrador contestó así fue porque no le gustó la pregunta. Su salida fue desacreditar a las reporteras. Más allá del machismo implícito en estas formas verbales, llamarlas “corazoncito” implica no reconocerlas como profesionales, hacerlas menos, esto es no dignas de respuesta.

El poder y el Gobierno no pueden repartirse así. El Gobierno de Blanco será un desastre, no tengo la menor duda, pero el único responsable es él

Con horas de diferencia, la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky le reclamó a Cuauhtémoc Blanco la falta de cortesía política. “Nos pudimos haber repartido el Gobierno”, dice, como si se tratara de un vulgar botín. Sabemos que así es la política, que en los acuerdos se terminan traduciendo en cuotas de poder. Pedazos de Gobierno y de presupuesto. La señora no tuvo empacho en decir lo que ella y el partido esperaban del gobernador electo de Morelos. Querían que hiciera secretario de Gobierno a Rabindranath Salazar y que le dijera, cito, “ten la mitad de los cargos; la mitad para Morena, la mitad para nosotros y gobernamos en forma conjunta”. Por primera vez en la vida estoy de acuerdo con algo que hace Cuauhtémoc Blanco. El poder y el Gobierno no pueden repartirse así. El Gobierno de Blanco será un desastre, no tengo la menor duda, pero el único responsable es él.

Por si fuera poco, al referirse a los diputados morelenses que podrían salir de las filas de Morena para hacerse independientes la presidenta de Morena dijo. “Nadie que sea independiente merece nada”, amenazando con ello que les dejará un peso si se salen del partido.

No sé si deberíamos agradecer a Yeidckol la sinceridad, tan poco común en la política, pero el cuidado del lenguaje es fundamental cuando se trata de construir acuerdos. Nada es demasiado grave, dirán con razón los seguidores de López Obrador y de Morena, pero si no se pone atención desde ahora al lenguaje terminará por imponerse formas y lógicas políticas que nada tienen que ver con el cambio deseado: lo simbólico, eso que tan bien maneja AMLO, también pasa por el lenguaje.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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