Lunes, 27 de Mayo 2024

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En homicidios, nada que celebrar

Por: Jaime Barrera

En homicidios, nada que celebrar

En homicidios, nada que celebrar

La semana pasada que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer sus estadísticas preliminares de Defunciones por Homicidio, que son el resultado de la integración de actas de defunción y los reportes de los agentes de los Ministerios Públicos, hubo una sonora celebración del Presidente Andrés Manuel López Obrador, y de su secretaria de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSyPC), Rosa Icela Rodríguez, por la baja en el número de asesinatos del 2021 al 2022, que si ponemos en perspectiva debe ser más que relativa.

Tanto el Presidente como la secretaria dijeron que la disminución del 9.7 por ciento en el número de defunciones por homicidio, al bajar de 36 mil 625 en 2021 a 32 mil 223 el año pasado, eran un “gran logro” y una contundente prueba de que la estrategia de su Gobierno de atender las causas que originan la violencia, especialmente con apoyo a los jóvenes, empezaba a dar resultados.

La titular de la SSyPC resaltó también que la baja en el indicador de homicidios por cada 100 mil habitantes, al pasar de 28 en el 2021, a 25 en el 2022, era otra prueba de la pertinencia de sus políticas de seguridad pública. 

Ya en ese ánimo festivo en el que por ningún motivo asomaría una dosis mínima de autocrítica, López Obrador se mostró más que optimista y adelantó que podría cerrar su administración con una baja acumulada de alrededor del 20 por ciento.

Desde luego que es menos trágico (o positivo si se quiere ver el vaso medio lleno) que del 2021 al 2022 hubo 4 mil 402 asesinatos menos que lamentar, pero de eso a echar las campanas a vuelo y hacer una autoevaluación aprobatoria de la estrategia de los “abrazos y no balazos” parece, por donde se le vea, desproporcionado.

Y es que pese a esta disminución de casi el 10 por ciento en el número de homicidios, estar por arriba de la línea de los 30 mil asesinatos coloca al Gobierno de la autollamada cuarta transformación como el de mayor incidencia en los últimos cinco sexenios.

Las dos últimas administraciones priistas antes de la alternancia democrática en México en el año 2000, la de Carlos Salinas y la de Ernesto Zedillo, nunca superaron la barrera de los 10 mil homicidios; en el sexenio del panista Vicente Fox (2000-2006) se pierde una tendencia mínima a la baja, pero nunca se registró un pico que rebasara los 11 mil homicidios anuales; con Felipe Calderón vino el primer gran disparo en el crecimiento de los asesinatos, que muchos atribuyen a su guerra contra el narco. Aunque tuvo una baja inicial en su primer año con menos de 10 mil homicidios, a partir del 2007 los crímenes se dispararon y cerró su administración en 2012 con niveles ya alarmantes de 25 mil homicidios anuales; el priista Enrique Peña Nieto (2012-2018) logró una disminución de asesinatos sus primeros dos años al bajarlos a 20 mil en promedio anual, pero a partir de finales del 2014 vino un rebote que llegó a los 30 mil homicidios al término de su gestión en noviembre del 2018.

AMLO superó la línea de los 35 mil en el 2021 y pese a la baja en el 2022 sigue por arriba de los 30 mil anuales que le dejó sus sucesor. Niveles no alcanzados en los últimos 30 años. Por eso, en materia de homicidios no hay una baja, que rompa la inercia, para documentar tanto optimismo de la 4T.

jbarrera4r@gmail.com

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