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Miércoles, 25 de Abril 2018

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Ecos del Kremlin

Por: Jaime Gallardo

Un marcado escepticismo se manifestó entre los aficionados al enterarse de los rivales a los que la Selección mexicana se enfrentará en el Mundial de Rusia. En las redes sociales los comentarios con dosis variables de pesimismo proliferaron, al igual que la cantidad de memes en los que se ironizaba con la suerte del Tricolor.

Se pueden hacer comparativos de los grupos en los que el equipo mexicano corrió con una suerte similar a la que tocó el viernes en Moscú; ayer se recordó el grupo de la Copa del Mundo de 2014 con el anfitrión Brasil, Croacia y Camerún con la pregunta si ese grupo habría sido en el membrete más complicado de lo que puede ser el de Rusia.

En Estados Unidos 94 México se midió a Noruega, Irlanda e Italia; en Francia 98 a Bélgica, Corea del Sur y Holanda; en Japón-Corea 2002 a Italia, Croacia y Ecuador; en Alemania 2006 tuvo un grupo “accesible” con Portugal, Angola e Irán; y en Sudáfrica 2010 con el anfitrión, Uruguay y Francia; en todos estos Mundiales el Tri calificó a la siguiente ronda. Con estos antecedentes se puede analizar si en efecto esta vez medirse a Alemania, Suecia y Corea del Sur puede resultar de una mayor, igual o menor complejidad que en los referidos Mundiales.

Entonces, como ahora, de los rivales no se tiene un conocimiento profundo de sus virtudes y defectos, y en el comparativo previo, las probabilidades de éxito dependerán del optimismo o pesimismo imperantes al momento del análisis.

La variable generadora del pesimismo espontáneo de los alcances del equipo mexicano en Rusia bien puede ser el propio Tri, que no ha sido capaz de inspirar confianza, ni dar certezas a lo largo del proceso de Juan Carlos Osorio. Un equipo carente de un estilo propio, sin un sistema de juego definido, sin tener un cuadro base, pero principalmente, los resultados obtenidos en competencias fuera de la Concacaf, recordándose la goleada de Chile en la Copa América Centenario y la derrota ante, justamente Alemania, en la Copa Confederaciones, todo eso ha estado permanentemente en la memoria de los aficionados que al enterarse que su Selección va contra el primer equipo Alemán y no el Sub-23 de la Confederaciones, ante Suecia con la referencia de que dejaron fuera a Holanda, la del #NoFuePenal, e Italia y Corea del Sur de la que casi nadie sabe nada pero que seguramente será más que Jamaica y Honduras, por lo que la primera reacción es casi intuitiva; le va a ir mal.

Para el Mundial de Brasil, los aficionados tenían mejores perspectivas para el Tri de las que se tienen ahora, pese a que en aquel entonces Miguel Herrera llegó atropelladamente a la dirección técnica luego de un proceso desastroso y con poco tiempo para preparar adecuadamente al equipo para el Mundial.

Pudiera ser que si de aquí al arranque de la justa mundialista, se consiguen partidos ante Selecciones de importancia, se obtienen buenos resultados y el equipo se muestra consistente, se le pueda infundir algo de confianza a los aficionados y la percepción cambie, que siendo un grupo complicado, no es causa perdida. Juan Carlos Osorio tiene la última palabra.

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