Miércoles, 08 de Abril 2020
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Detente

Por: Diego Petersen

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¿Lo perdimos Houston? El nivel de negación del presidente, y detrás de él del gobierno federal, en torno a la pandemia raya ya en lo patético. Decir que el mejor escudo es la honestidad, que eso nos protegerá de un virus altamente contagioso, que funciona como los amuletos que le regalan en sus giras por el país, que podremos decirle al virus “detente” con una estampita del sagrado corazón como si fuera la cruz en una película de vampiros, y además decirlo urbi et orbi en una rueda de prensa es, perdón, de locos.

Todo esto sería un cotorreo maravilloso (siempre he pensado que una de las funciones más importantes de los presidentes es darnos materia para reírnos) si no fuera porque lo que está en juego es la vida y el empleo de miles de mexicanos. Pasamos de un discurso que pretendía tranquilizar a la población diciendo que se tomarían las medidas correctas en el tiempo correcto y la discusión se centraba en cuál era el momento de aplicar las restricciones, a la negación absoluta de la realidad.

El presidente está enojado con la realidad. No quiere hablar del virus ni de las consecuencias económicas que implica

El presidente está enojado con la realidad. No quiere hablar del virus ni de las consecuencias económicas que implica, porque no estaba en el guion de la autodesignada Cuarta Transformación.  Se niega a tomar el mando del barco que está a punto de entrar en la tormenta y sigue dejando el timón en manos de un subsecretario que, puede tener la pericia, pero no la autoridad para tomar decisiones y, al paso que vamos, encima llegará desgastado políticamente al momento importante.

¿En qué momento el presidente tomará las riendas de la pandemia? Por lo visto no quiere hacerlo, porque ello implica, entre otras cosas tomar las decisiones que no quiere tomar y tampoco está dejando que otras autoridades federales las tomen. No sabemos qué se acordó en la reunión de gabinete, salvo que no era momento de tomar ni anunciar medidas. Alguien tiene que explicarle al presidente que Benito Juárez cumplirá años todos los años y que por el contrario cada día que pasa sin dictar medidas precautorias ante el Covid-19 ponemos en riesgo a más y más mexicanos.

El pensamiento mágico, las buenas vibras, las estampitas protectoras, las cadenas de oración, los rosarios por internet no evitan los contagios. Que cada quién le rece a quien quiera, pero que todos entiendan de qué va este virus. Lo que se requiere urgentemente son medidas de contención en salud y de mitigación del impacto económico; lo que se necesita es que las autoridades municipales, estatales y federales tengan una visión compartida y dicten ya lo que hay que hacer.
Alguien tiene que detener la parálisis.

(diego.petersen@informador.com.mx)
 

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