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Jueves, 12 de Diciembre 2019
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Del tamaño del desabasto era el huachicoleo

Por: Jaime Barrera

Del tamaño del desabasto era el huachicoleo

Del tamaño del desabasto era el huachicoleo

Como lo comentamos aquí la semana pasada, la estrategia de combate al robo de combustibles sin precedentes que implementó el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador marcaría la vida pública del país en este arranque del 2019.

El problema del desabasto de combustibles que se padece en distintos estados de la República, principalmente en el Estado de México, Hidalgo, Puebla, Guanajuato y Jalisco dimensiona el tamaño del problema y ubica los lugares en donde es más crítico.

Al nuevo Gobierno federal no le quedó otra alternativa que de plano cerrar los ductos de Pemex, especialmente los que salían de la refinería de Salamanca, Guanajuato, y que estaban convertidos en una especie de sistemas de riego por los cientos de tomas clandestinas que se activaban prácticamente en automático para robar los hidrocarburos con la complicidad de todo un piso de la Torre Pemex.

En esas oficinas, lo ha asegurado el propio Presidente y su secretaria de Energía, Rocío Nahle, altos funcionarios, técnicos y empleados de Petróleos Mexicanos dejaban correr las gasolinas y el diésel pese a que en los tableros claramente se advertía una baja de presión por los saqueos de las ordeñas clandestinas. Ayer revelaron además que junto a muchas de esas válvulas ilegales se construyeron bodegas que servían para almacenar los energéticos robados.

Por ello la decisión también de intervenir con cuatro mil soldados y marinos seis refinerías, el Centro de Control México y más de un centenar de instalaciones, terminales de almacenamiento y estaciones de rebombeo de Pemex.

Es evidente que el Gobierno federal se ha visto rebasado para poder dar abasto a las gasolinerías por medio de pipas, lo que ha generado molestias e irritación entre los consumidores y efectos colaterales como el que ocurrió en Zapopan, donde se afectó la vigilancia por que las patrullas se quedaron sin gasolina. Ayer, el Gobierno estatal precisó que para surtir los 15 millones de litros de hidrocarburos que se consumen en las 900 estaciones de servicio que operan en Jalisco, serían necesarias 150 pipas diarias, pero sólo están llegando 75.

El problema crece si añadimos que ya no se está surtiendo de hidrocarburos a las gasolinerías en las que se han detectado anomalías al comparar ventas con compras que las ubican como posibles cómplices de los huachicoleros.

Ante la simulación que por años hubo en el combate a las ordeñas clandestinas de los ductos de Pemex, es claro el poderío económico que tienen los malos funcionarios de Pemex, autoridades federales, estatales y municipales y sus policías, gasolineros y los cárteles de la droga que le entraron al huachicoleo y que buscarán por todos los medios conservar y mantener esta ilícita actividad que ha construido también una amplia base social. Ayer el Presidente dijo que no será una batalla sencilla pero aseguró que no “flaquearán”. Por lo pronto lo que podemos decir es que del tamaño del desabasto en Jalisco es el nivel de la trama corrupta que mantiene aquí al huachicoleo.

jbarrera4r@gmail.com

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