Domingo, 20 de Septiembre 2020
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De libros viejos: el Padre Heredia

Por: María Palomar

De libros viejos: el Padre Heredia

De libros viejos: el Padre Heredia

Los que han tenido el agridulce privilegio de heredar un montón de libros, y que por los días que corren (o más bien reptan) les dedica algún tiempo, de repente se halla con viejos amigos desbalagados y que además en muchos casos fueron de alguien cercano y querido. Uno de esos hallazgos, las Memorias de un repórter (sic) de los tiempos de Cristo, trajo el recuerdo de su autor, otrora muy famoso, el jesuita Carlos María de Heredia.

El Padre Heredia nació y murió en la ciudad de México (1872-1951) y se ordenó en 1901 en España; vivió muchos años en Estados Unidos, donde era catedrático en la Universidad de la Santa Cruz en Worcester, Massachusetts, la más antigua de los jesuitas en la Nueva Inglaterra. Pero la fama del Padre Heredia se debió sobre todo a su talento como mago y prestidigitador, y a que se dedicó a demostrar los engaños de los espiritistas y los médiums de toda laya, para lo cual escribió y dio conferencias en muchos países, que deben haber sido muy divertidas porque hacía demostraciones de magia. 

El espiritismo se puso de moda en todo el mundo en la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX. En Iberoamérica fue muy popular y la gente asistía a sesiones en que bailaban las mesas, se veían ectoplasmas y se platicaba con los muertos. El Padre Heredia publicó libros muy serios en que describía y desmontaba las supercherías y los trucos de aquellos espectáculos; posiblemente el más conocido es el titulado Los fraudes espiritistas y los fenómenos metapsíquicos (ése no ha aparecido, quizás esté agazapado por ahí).

El espiritismo se puso de moda en todo el mundo en la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX

Carlos María de Heredia fue amigo del célebre mago y escapista Houdini y tuvo correspondencia y polémica con Sir Arthur Conan Doyle, el autor de Sherlock Holmes, a quien le dio por el espiritismo y hacía cosas como “retratar” hadas y duendes del bosque...

Pero las Memorias de un repórter van por otro lado. Es una novela bien escrita y entretenida, además de perfectamente documentada. Cuenta cómo un periodista de Boston viaja a Tierra Santa con el cometido de escribir una serie de artículos para el Boston Globe. En el monasterio de Santa Catalina del sinaí encuentra unos manuscritos escritos por Ben Harat, un judío contemporáneo de Cristo que va narrando su vida pública precisamente como lo haría un reportero, material con el que el periodista Myles redacta sus artículos.
 

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