Domingo, 05 de Abril 2020
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Contar cisnes

Por: María Palomar

Contar cisnes

Contar cisnes

Del 15 al 19 de julio tuvo lugar en el Támesis un curioso y antiquísimo ejercicio que hoy en día consiste en contar los cisnes que viven en un largo tramo del río. Todo se hace con gran ceremonia. Los contadores de cisnes portan la librea escarlata de la Reina y reman en unos esquifes tradicionales del Támesis para ir capturando uno a uno a todos los cisnes, revisarlos, pesarlos y curarlos si es necesario.*

Esta práctica del censo anual de la tercera semana de julio se llama el “Royal Swan Upping” (expresión cuasiintraducible). Será porque en cuanto se avizora un cisne se da el grito de “All up!”, y los seis esquifes rodean al animal hasta que un tripulante lo pesca y lo sube a bordo, no sin exponerse a los pataleos, graznidos y picotazos.

Actualmente el contenido de este ejercicio es de orden proteccionista y buena onda, pero originalmente se trataba de una simple cacería de cisnes para comérselos...

Como muchas costumbres relacionadas con la monarquía británica, ésta se remonta en la noche de los tiempos a años antes de que Ricardo Corazón de León se fuera a las cruzadas: la primera referencia data de 1186. Y es que todo eso tiene que ver con que, entre sus muchos títulos, la Reina Isabel tiene el de “Señora de los Cisnes”: una de sus prerrogativas es ser dueña de todos los cisnes no marcados que haya en aguas abiertas. Puede, sin embargo, conceder por merced los derechos sobre los cisnes a algún súbdito; generalmente hasta el siglo XVI se otorgaban a los terratenientes. Las únicas corporaciones que hoy en día los conservan desde tiempo inmemorial son dos gremios de la Ciudad de Londres (la City, que no es lo mismo que toda la capital): el de los mercaderes de vinos (Vintners’ Company) y el de los tintoreros (teñidores de telas, Dyers’ Company). Los cisnes de esos gremios se marcan con anillos numerados; los no marcados son los que pertenecen a la Reina.  

Actualmente el contenido de este ejercicio es de orden proteccionista y buena onda, pero originalmente se trataba de una simple cacería de cisnes para comérselos en los banquetes de palacio, y los contaban sólo para que a los cazadores no se les pasara la mano y acabaran con ellos. Puesto que hace ya como un par de siglos que las pechugas de cisne no aparecen en el menú real, ahora se trata de la conservación de la especie y de enseñar a la población, sobre todo a los niños, los pescadores y los deportistas que reman en el río, a cuidar la naturaleza en general y a los cisnes en particular. Grupos de colegiales siguen atentamente todo el proceso del conteo y realizan proyectos escolares sobre ese tema.

En los cinco días del conteo, los “swan uppers”, como se llaman estos funcionarios,  bajo la dirección del “swan marker” (que se distingue por llevar una pluma de cisne en la cachucha), hacen un recorrido río arriba desde Sunbury, en Surrey, hasta Abingdon Bridge, en Oxfordshire. La cabeza de esa corporación es el Guardián de los Cisnes de la Casa Real, puesto honorario que ocupa desde 1993 Christopher Perrins, catedrático de Oxford experto en ornitología.

El censo de los cisnes empieza y termina, cual debe ser, con el brindis por la Reina.

*http://www.royalswan.co.uk/

*https://www.google.fr/search?sa=N&q=Royal+Swan+Upping&tbm=isch&source=univ&ved=2ahUKEwiS2_uRoMTjAhUKKa0KHUNyBNo4ChCwBHoECAkQAQ&biw=1600&bih=751

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